La Vanguardia México, 15.03.2012

La Red de Apoyo para Víctimas de Sectas (Ravics) alertó sobre la proliferación y arraigo de estos grupos en el país y los daños sicológicos, económicos y en ocasiones físicos que generan en sus seguidores. Por ello exhortó a los gobiernos federal y locales a establecer un marco legal que impida y castigue las prácticas mediante las cuales someten a sus adeptos.

En conferencia de prensa, Héctor Navarro, abogado de la Ravics, y Víctor Flores Solís, integrante de la agrupación en México, indicaron que aunque en el país se carece de estudios sobre estas asociaciones, en Latinoamérica se calcula que “podrían ser más de un centenar”.

Precisaron que por la crisis que experimentan algunas de las religiones tradicionales, por ejemplo la católica, algunos fieles intentan buscar respuestas en otros lugares y son presas de estos grupos, en los que se les manipula, domina, defrauda y en algunas de ellas se les trata prácticamente como “esclavos”.

Flores detalló que en México las sectas operan principalmente en el Distrito Federal, Guadalajara, Morelia, Oaxaca y Puebla e identificó como tales a Defensores de Cristo, Sai Baba, Virgen del Pozo, Isha, Dianética y Nueva Acrópolis. Dijo haber pertenecido a esta última ocho años, hace ya dos décadas, y la describió como una estructura de “tendencia ultraderechista”.

Navarro sostuvo que las sectas “persiguen poder y dinero y terminan destruyendo sicológicamente y a veces físicamente a los que van captando”. Añadió que en el entorno de violencia y narcotráfico México es terreno fértil para el surgimiento y expansión de estos movimientos, que pueden ser pequeños o bien contar con cientos de seguidores.

El abogado argentino hizo hincapié en la “presencia en México de los Defensores de Cristo”, en Nuevo Laredo, cuyo líder es el español Ignacio González de Arriba, quien dice ser Cristo; añadió que las sectas reclutan a jóvenes, por lo que advirtió que se deben tomar medidas para impedir su expansión.

Flores Solís subrayó que en México dichos grupos “se amparan en la libertad de creencia y de culto para recibir reconocimiento como organizaciones culturales o incluso como asociaciones religiosas”, por lo cual insistió en que se deben diseñar leyes “anti-abuso sicológico”. De hecho Flores Solís cuenta con un proyecto de iniciativa que espera pueda ser tomado como base por integrantes de la Asamblea Legistativa del Distrito Federal para diseñar una ley al respecto.

El integrante de la Ravics- México indicó que para someter las sectas no amenazan, sino utilizan la persuasión coercitiva, una especie de chantaje muy elaborado mediante el cual consiguen la sumisión total. Es prácticamente un “lavado de cerebro”, por el cual “se pierde la voluntad propia”.

En esta condición los seguidores no sólo entregan dinero al o los líderes de la secta, pueden aceptar ser prostituidos (sobre todo las mujeres), la poligamia o bien “ser explotado sexualmente en diversas formas y esclavizados”.

Olivia perteneció a Defensores de Cristo y narró parte de su historia de “abusos”. Ahora interpondrá, con apoyo de la Ravics, una demanda en contra de González de Arriba ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevintra) de la Procuraduría General de la República, por “inducción a la prostitución, fraude y asociación ilícita”, entre otros delitos.