Tiempo (Argentina), Florencia Halfon-Laksman, 19.08.2011

Una lectora de este diario escribió que la gurú encabeza una «fundación para la paz», mientras que Paula L, su denunciante ante la Fiscalía 13ª, describió «el calvario» que pasó en su entrenamiento.

Discípulos y ex discípulos de la líder espiritual Isha escribieron en contra y a favor de esta mujer, creadora de un método de control mental, a partir de una nota publicada el domingo 7 en Tiempo Argentino.

La nota de este diario informaba que dos referentes de la espiritualidad, Isha Judd y «Maestro Mehir» (Mario Darío Indij), que tienen miles de seguidores en la Argentina y América Latina, fueron denunciados por «reducción a servidumbre, estafa y ejercicio ilegal de la medicina», entre otras acusaciones.
Al respecto, Mariana López Rousso, lectora de Tiempo, escribió al diario para decir que había leído esa nota «con mucho dolor», y aseguró que «Isha es una fundación para la paz». En su carta, López Rousso contó su experiencia espiritual con Isha: «Muchas personas estamos sumamente agradecidas de haberla encontrado, no soy ninguna cooptada por el diablo (risas).»
La investigación del domingo de Tiempo Argentino informaba que la denuncia judicial contra Isha se presentó en la Fiscalía porteña 13ª, un día antes de que comenzara la feria judicial de invierno. Paula L fue una de las denunciantes que, patrocinada por el abogado rosarino Héctor Walter Navarro -representante en el país de la Red de Apoyo a Víctimas-, dio su testimonio a este diario. Allí contó la experiencia que tuvo junto a su hermana, tras el pago de U$S 6000 cada una, en el «entrenamiento de maestros» que Isha ofrece en su sede del departamento de Canelones, en Uruguay. En la declaración periodística y judicial, Paula describió que el entrenamiento era «un calvario» y consistía en acostarse en colchonetas y practicar la repetición de las frases que les habían enseñado («Alabanza al amor por este momento en su perfección»; «Gracias al amor por mi experiencia humana en su perfección»; «Amor me crea en mi perfección»; y «Ohm unidad»), con los ojos cerrados.
«Teníamos que hacerlo durante 18 horas diarias pero lo hacíamos seis. El resto del tiempo debíamos dar servicio en el hotel de Isha, atendiendo, cocinando, lavando platos y sirviendo las mesas, con la excusa de que eso nos iba a ayudar a remover el estrés», declaró Paula, y precisó que a la mañana y al mediodía sólo podían comer fruta pasada, y a la noche sólo estaban autorizados a comer un plato de tarta o arroz con porotos.
«Estaba prohibido todo lo demás. El objetivo de sacarnos las proteínas era dejarnos estúpidos. Yo bajé 35 kilos», aseguró.
La denuncia en la que interviene Paula indica que quienes integraban ese entrenamiento debían participar de un mitín todas las noches.
Según el relato de las denunciantes, allí era obligatorio expresar  juicios negativos sobre los compañeros. «Yo pensaba que todo era espantoso, lloraba todas las noches. Con mi hermana pensábamos en suicidarnos. Después nos enteramos de que algunos llegaron a hacerlo, pero en el grupo me decían que esa sensación era parte del proceso», dijo Paula.
Tras la denuncia, voceros de Isha dijeron a este diario que las personas que hicieron la denuncia «firmaron un documento al entrar al entrenamiento, donde informaron que estaban medicadas por problemas psiquiátricos. Además, una abogada que compartía habitación con una de ellas puede testificar que esta persona no fue para aprender sino para criticar.» Los abogados de Isha enviaron a esta redacción esos documentos, firmados por algunas de las personas que realizaron protestas similares a las de Paula, pero no el de ella.
Tras la nota, la denunciante se comunico vía mail con este diario y también escribió en un blog que ni ella, ni su hermana estaban tomando medicación psiquiátrica al momento de entrar al entrenamiento, y agregó: «La única abogada que conocimos dentro de la secta de Isha es Enid alias Sadasakti o Sada, la mano ejecutora de Isha, y gracias a Dios jamás hemos compartido la habitación con ella. Y menos aun vamos a pagar U$S 6000 cada una y pasar por semejante experiencia con la finalidad de criticar.»