La Nación (Chile), Carmen Sepúlveda, 18.05.2011

Los presos no conocían a la guía espiritual, pero tuvieron buena onda con ella en su visita. A quien sí ovacionaron fue a la actriz Patricia López, quien acompañó a la gurú junto a otras seguidoras como Schlomit Baytelman, Ximena Rivas y Jael Unger.

No era Casapiedra ni Espacio Riesco. Tampoco un hotel cinco estrellas. Era la cárcel.  En Colina I, 400 reos sentados en un gimnasio esperaban verla. La mayoría no la conocía. Ni siquiera habían escuchado su nombre. Pero la esperaban porque le habían dicho que era una visita importante, y total, funciona para matar el tiempo de encierro.

Ella llegó a paso lento, con actitud de avatar, lenta y observadora y con una sonrisa de par en par. Era Isha, la famosa guía espiritual australiana conocida mundialmente como embajadora de paz y como difusora de un método que sana a las personas estresadas y angustiadas.

Isha, junto a un equipo de colaboradores, donde destacaba su traductora Annie, vestía de negro y blanco. Su pelo tomado reflejaba un rostro plácido. No llegó sólo con su asistente, sino que además con un team de actrices nacionales: Jael Unger, Schlomit Baytelman, Patricia López, Ximena Rivas que son sus seguidoras y han estudiado y vivenciado su método.

Estas actrices son, algo así, como el coro de la artista. Refuerzan sus enseñanzas y como son queridas por el público es más fácil poder conversar sobre el sentido de esta terapia mundial que tiene a millones de seguidores repitiendo frases tipo mantra.

Para la actriz Ximena Rivas, que se hizo conocida por su papel como Eva Félix en la teleserie «Tic Tac», el método Isha es vital porque entrega herramientas que te vuelven al corazón: «Es una práctica divina que te permite estar contigo», contó. Ella lleva practicándolo por años, así como la actriz Patricia López que, según dijo, lleva una década encantada con las enseñanzas de la maestra.

El mensje de Isha

Una vez que Isha pisó el gimnasio de Colina I, los reos la observaron con curiosidad. No hubo pifias, tampoco gritos ni piropos que incomodaran a la gurú. Mientras el teniente Juan Manríquez, una de las autoridades del recinto, daba su discurso protocolar diciendo que esta experiencia pone la atención en el sujeto por el cual «nos desvelamos todos los días», Isha ya tomaba el micrófono para conversarles a los 400 reos, de los cuales 56 estaban cumpliendo cadena perpetua.

Sus primeras palabras fueron: «yo sé que este método funciona porque me funcionó a mí». Hizo recordar a los presentes de cuando eran niños y libres: «había un momento, que sin importar que tan mala fuera la vida, uno se sentía realmente libre y practicaba el amor conciencia», fue una de sus frases con las que intentó conectar a su público. Algunos reos escuchaban, otros conversaban, otros simplemente la miraban con cara de ¿Qué es esto? Lo importante es que ninguno durmió durante el evento.

Isha terminó su introducción con frases tipo: «Qué tal si hubiera una posibilidad de crear un cambio real. Yo siempre estaba buscando algo y es eso lo que quiero que ustedes encuentren».

Los testimonios

La actriz de la clásica telenovela «La Madrasta», Jael Unger, se dedicó a difundir las 4 facetas que son las frases que se deben repetir por 20 minutos todos los días, sumado a hacer ejercicios y tomar, por lo menos, un litro y medio a 2 de agua.

Unger explicó la transformación que vive la persona como un proceso donde el individuo se empieza «a valorar, se trata de una toma de conciencia de que realmente valgo», comentó.

Ximena Rivas, también con micrófono en mano, miró a los presos y les dijo: «sé que para muchos esto es chino, pero lo más bonito es que no deben creer nada, sólo hacerlo».

Quien se robó la escena fue la guapa Patricia López, la actriz fue la única que realmente se conectó con la audiencia, les habló en simple, y se ganó aplausos y la expresión de cariño de los presos.

Ella empezó su presentación haciendo un insight público: «no siento mucha diferencia entre la vida de ustedes y la mía. También me sentí presa. Vivía preocupada de mi trabajo, de lo que me tenían que pagar, sentía que mis papás eran una mierda, y también tomé y fumé», dijo la risueña seguidora de Isha.

Los presos la aplaudieron y de a poco le empezaron a mandar hojas de papel para que les diera un autógrafo. Patricia firmaba y firmaba, feliz de darles un momento de buena onda a los reos.

Alejandro Rojas de 27 años, preso en Colina I hace cuatro y cumpliendo el último año de pena, nunca había escuchado hablar de Isha, pero reconoció estar abierto a la posibilidad de sanarse: «Hay que probar cosas nuevas», afirmó una vez que escuchó concentrado lo que éstas mujeres le trataban de decir.

Para el reo Marcelo Ortiz, estas actividades son positivas porque «sacan de la rutina». En cuanto al método, confesó que «lo encuentra bueno». Explicó además que ellos son un grupo de presos privilegiados que tienen acceso a terapias de rehabilitación. «Me gustó ella, aunque me cuesta pronunciar su nombre», dijo al finalizar el encuentro.

Una vez fuera del recinto Isha se despidió con su eterna sonrisa y rostro plácido y frente a la pregunta: ¿Qué siente frente a este grupo de hombres que nunca antes habían escuchado su nombre». Ella respondió: «No me conocen porque no soy Shakira, pero tengo a mis actrices que me ayudan».

Un método que ayuda

En Chile desde el año 2005, gracias al apoyo de Gendarmería y Defensoría, el sistema Isha ha sido enseñado en las cárceles de Buin, Puente Alto, CPF, San Miguel, Talagante, Penitenciaria, Colina II y en regiones a lo largo de todo el país en ciudades como Concepción, Iquique, Antofagasta, La Serena, Punta Arenas entre otras.Existen encuestas realizadas en varias unidades donde existe un 40 % de reducción en los niveles de agresividad en algunas cárceles.

El equipo de la maestra australiana ha trabajado en comunas de escasos recursos, centros de rehabilitación de drogas, hogares de niños y ancianos, enfermos terminales, a todos llevan la herramienta que ayuda a mejorar la calidad de vida del ser humano.