JOSÉ LUIS BARBERÍA – El País, París – 09/02/2000

El Gobierno francés está decidido a utilizar todo su arsenal jurídico para luchar contra las sectas religiosas y, particularmente, contra la Iglesia de la Cienciología y la Orden del Templo Solar. El informe de la comisión interministerial creada ex profeso propone a Lionel Jospin modificaciones legales y la disolución de ambas por considerar que son “sectas absolutas”. La Iglesia de la Cienciología actúa en España con el nombre de Dianética.

En ese documento elaborado por la comisión creada en octubre pasado para estudiar este asunto, los expertos que han trabajado sobre ello a lo largo de estos meses proponen una serie de modificaciones legales de forma que se puedan contrarrestar más eficazmente las actividades de las sectas. En el caso de la Iglesia de la Cienciología y de la Orden del Templo Solar, el comité preconiza su disolución por considerar que algunos de sus comportamientos atentan contra las libertades, los derechos humanos, los principios constitucionales y las leyes. “Rechazan las normas democráticas y propagan una anticultura fundada en la primacía de un grupo selecto de personas formado en la perspectiva de dominar al resto de la humanidad”, se señala en el informe. Sin esperar a las conclusiones de los expertos ministeriales, los fiscales franceses se han lanzado ya a investigar las denuncias relacionadas con éstas y otras organizaciones. Según la ministra de Justicia, Elisabeth Guigou, en los últimos seis meses se han abierto 134 investigaciones judiciales y 116 diligencias informativas. A expensas de la decisión que adopte el primer ministro, Guigou anunció la plena disposición del Gobierno a reforzar las legislación de cara a reprimir a “las sectas que violan nuestras leyes y nuestras libertades individuales”.

El empeño del Gobierno francés en este terreno parece fuera de toda duda. El pasado 14 de diciembre, 60 inspectores escolares penetraron de improviso y simultáneamente en 15 centros de enseñanza Steiner sospechosos de impartir una pedagogía sectaria, acusación que no ha sido demostrada.

En el caso de los enseñantes integrados en sectas, la dificultad deriva de la necesidad de deslindar la libertad individual de pensamiento, opinión y religión del proselitismo engañoso o interesado. La pregunta que se hacen los expertos es si puede prohibírsele dar clases o estar en contacto con menores a un miembro de una secta para quien el proselitismo es un deber primordial.

La minoritaria Asociación Profesional de Magistrados, que agrupa al sector conservador de la Judicatura, condenó ayer la “histeria antisectas” desatada, a su juicio, en Francia. Según ellos, la “demagogia simplista” aplicada al intento de combatir “derivas felizmente muy marginales” “amenaza directamente libertades públicas fundamentales como la libertad de pensamiento, opinión y religión”.

También la Iglesia de la Cienciología, reconocida como religión por una serie de autoridades norteamericanas, puso el grito en el cielo en un comunicado en el que acusa al presidente de la comisión ministerial autora del informe, Alain Vivien, de haber utilizado los testimonios de un individuo desacreditado que trabaja por dinero para el “servicio secreto alemán”. Jean-François Pernin, el alcalde del distrito XII de París, donde tiene su sede la Iglesia de la Cienciología, pidió, por el contrario, al Gobierno que aplique inmediatamente las medidas judiciales para disolver esa organización.

Las dos entidades contra las que arrementen las autoridades francesas han estado presentes en España. En enero de 1998, la policía evitó en Tenerife el suicidio de una treintena de miembros de la Orden del Templo Solar, en la estela de las muertes colectivas ocurridas antes en Suiza y Francia. La Iglesia de la Cienciología actúa bajo el nombre de Dianética y varios de sus dirigentes están pendientes de juicio, acusados de 12 delitos.