GSK Bulletin, 9.04.1999 [Traducción Miguel Perlado]

Uriella, la ‘portavoz de Dios’ de 69 años oriunda de Suiza, que sostiene que puede curar todas las enfermedades, comparece ante el tribunal de Mannheim en un juicio de varios meses de duración. Para cada sesión acuden muchos de sus seguidores vestidos de blanco desde todos los rincones de Alemania, pero también de Italia, Austria y Suiza. Cada día sus hermanos espirituales se sienten tranquilamente en la sala con sus manos hacia arriba para enviar luz hacia su jefa en el banquillo. Ella tiene que explicar cómo fabrica estos medicamentos milagrosos, que sus seguidores van tomando hasta en la sala. Le acusan de haber defraudado impuestos por un valor de 1,2 millones de marcos.

También asiste Peter K con la esperanza de volver a ver a su hija después de 5 años. A sus 17 años su novio, adepto de FL y ahora uno de los acusados, le hizo creer que sufría de cáncer. Peter ya le ha dejado de mandar dinero porque sólo se lo gasta en ‘medicamentos’. Ahora sigue trabajando gratis para el negocio de Uriela y espera el fin del mundo para finales de año.

La fiscal pide dos años de prisión condicional y una multa de 100.000 marcos, como última oportunidad para la inculpada. Los letrados de Uriella abogan por una reducción de pena, puesto que ella sólo ha pretendido ayudar a la gente enferma y necesitada. En sus palabras finales la acusada dijo que había vuelto a “sentir respeto por las leyes terrenales” y que su “alma torturada anhelaba la reconciliación” y estaba dispuesta a la “penitencia”.

El tribunal consideró demostrado el fraude, pero no pudo entrar en el tema de sus ideas religiosas.  Seguro que Uriela se ha dado cuenta de que la pena condicional es el último aviso del mundo de “materia gruesa” antes del efecto “dos mil” religioso que su marido Eberhard Berschinger  (Icordo) anuncia. (Icordo ha amplíado sus instalaciones en la Selva Negra para poder acoger a los refugiados de la 3ª guerra mundial. Además se va a explotar el sol).