Heraldo de Aragón (España), 3.03.2019

Aislamiento, soledad del adoctrinado, incomprensión, miedo… seguramente estas palabras les suenen cuando hacemos referencia al oculto mundo de las sectas. Pero ¿qué es lo que realmente ocurre cuando una persona logra salir de uno de estos grupos y pasa a ser un ex miembro? Durante los días 1 y 2 de marzo, el Centro de Historias de la capital aragonesa se ha convertido en el escenario elegido para celebrar el V Encuentro Nacional sobre Sectas, organizado por la Asociación Iberoamericana para la investigación del Abuso Psicológico (AIIAP), especializada en dinámicas de sectarismo, junto con el Grupo de Trabajo sobre Derivas Sectarias del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC) y el Colegio Profesional de Psicología de Aragón (COPPA).

El origen de esta actividad nació hace casi una década de la mano del psicólogo clínico y psicoterapeuta Miguel Perlado y un grupo de ex miembros. ¿El objetivo? Crear una red de diálogo e intercambio basada en el aprendizaje mutuo, tan valioso para los profesionales en este campo que no se encuentra de manera habitual en los circuitos formativos. “Todavía existe una visión muy esotérica cargada de temor y estereotipos sobre el problema de las sectas. Continúa existiendo un fuerte estigma y, sobre todo, mucha vergüenza”, advierte Perlado.

El profesional lleva más de dos décadas ayudando a familiares y ex miembros a superar su paso por una secta. “Lo que tenemos claro es que en estos casos hablar ayuda”, explica. Precisamente por eso organizan este evento pionero en nuestro país, cuyo objetivo es seguir moviéndolo por las distintas ciudades españolas. “Nuestra experiencia nos dice que los ex miembros se encuentran muy aislados, por lo que queremos llegar a aquellos lugares en los que observamos un incremento en la actividad sectaria como en Aragón, donde sabemos que hay entre 40 y 45 grupos establecidos, sobre todo en las zonas del Moncayo y el Pirineo. La cifra nacional asciende a 250”, asevera.

Desde la asociación aseguran que más de seis millones de españoles habrían estado en contacto con alguna secta durante el año pasado. “En la zona de Aragón se observa la proliferación de grupos vinculados a prácticas chamánicas y esotéricas, así como de corte terapéutico-sanador”, prosigue. Pero ¿cómo funcionan estas organizaciones? Perlado explica que se esconden detrás de un discurso socialmente aceptado. En su caso, su interés en este terreno nació de una experiencia personal en la adolescencia durante dos años y medio en un grupo esotérico, que le sirvió para sensibilizarse con el impacto de estos grupos en la vida de las personas.

“Lejos de la creencia popular, no estamos hablando de grupos de frikis ni con ideas ‘raritas’, sino de grupos con grados muy elevados de control coercitivo sobre las personas. Se crea un bucle interactivo y patológico entre dos o más personas en el cual ambos participantes se sienten escogidos”, define Perlado. En este proceso se instaura una relación de codependencia ya que, como explica, “el gurú sin adeptos no es gurú, y los adeptos sin el gurú se sienten perdidos”.

Sin duda, uno de los mayores errores de concepción a la hora de hacer referencia al comportamiento de quienes intervienen en este proceso guarda relación con cierta visión que existe de sus intervinientes. “Hablar de lavado de cerebro es una metáfora que no se aplica en las sectas tal cual, es algo más complejo que parte de una interacción que existe entre los participantes en un grupo donde el control coercitivo se ha institucionalizado”, añade.

En su opinión, la diversidad de perfiles en este campo es la nota característica: “Con frecuencia se presentan diversos subgrupos clínicos como adolescentes captados en su época más idealista en la que buscan alternativas, grupos de adultos que vienen de etapas previas de dependencias a algún tipo de sustancias, en busca de sedación, calma o felicidad y otro subgrupo de personas que llegar a una crisis vital o tras una pérdida afectiva que no pueden digerir”, asegura el experto.

Otro grupo que ha crecido en los últimos años es el de niños que nacen o fueron educados en el seno de las sectas, para los cuales el choque a la hora de “salir al mundo real es brutal, pues carecen de referencias con las que contrastar”. Por eso, Perlado defiende el desarrollo de estrategias de prevención para evitar que se produzca este enganche sectario, y, sobre todo, evite una recaída.

“Estas organizaciones se apoyan en inquietudes y anhelos de personas vulnerables. El control va a ir creciendo, pero primero vas a tener que acceder a lo que te están proponiendo, que suele ser muy seductor y engañoso. El problema es que desconoces lo que hay detrás, hay ocultamiento”, asevera Perlado. Para cuando la persona quiere darse cuenta, ha comenzado un proceso de aislamiento sustentado en una jerga repetitiva de control que difícilmente tiene marcha atrás. “Creo que hay que empezar a poner el foco en esta interacción y en la relación que se establece entre el adepto y el gurú para lograr prevenirla y evitarla”, concluye.

La importancia de no sentirse solo

Durante el desarrollo de las jornadas, en un ambiente familiar y de apoyo mutuo, son varios los testimonios de ex miembros llegados de toda España que tratan de poner en común sus procesos vitales. En la mayoría de estos casos, la aparición de una serie de contradicciones sirve de vía de escape. Sin embargo, coinciden en que se trata de un proceso muy doloroso marcado, en muchos casos, por la soledad. En el seno del congreso, Israel Flórez, llegado desde Toledo, presentaba la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová, de reciente fundación, y la cual preside. “Cuando sales de una secta te das cuenta del ridículo que has hecho”, comienza.

En su caso, logró abandonar el grupo hace 11 años, tras denunciar un supuesto abuso que jamás fue reconocido por la organización. “Nací en el seno de la organización, por eso das todo por bueno. Desde pequeño eres el raro en el colegio, en el instituto, en el trabajo… no celebras cumpleaños, ni navidades… te quedas a un lado”, explica Flórez. “Cuando logras salir no sabes relacionarte, sabes vender porque tienes que invertir 10 horas al mes en ir casa por casa predicando, pero no tienes habilidades sociales”, reflexiona. Hoy, junto a su mujer y sus dos hijos, asegura que celebran absolutamente todos los cumpleaños familiares. Para ellos es todo un regalo.

Pablo, llegado desde Málaga, fue expulsado por engañar a su mujer. “Fue horrible. Toda mi familia pertenece a los testigos, por lo que lo único que quería era volver. Para ello tenía que pasar un periodo de prueba. Sin embargo, durante el proceso comencé a plantearme preguntas por qué tenía que seguir con una persona a la que ya no quería”, recuerda.

Entre los asistentes al congreso también hay aragoneses, como Jorge Jiménez, que durante años ha pertenecido a un grupo liderado por una supuesta chamán. En su caso, asegura que la gurú se aprovechó de su discapacidad, “aunque se apoyaba en el punto débil de cada una de las personas que acudían a una sesión de terapia”, explica.

“Empecé yendo a verla como una amiga, pronto empecé a pagarle por cada sesión hasta que acabó separándome de mi familia”, admite. “Un día nos dijo que iba a cambiarse de centro y que teníamos que pagarlo entre todos. En ese momento me negué. Ya han pasado más de dos años”, continúa. Hoy, afortunadamente, ha recuperado la relación con su madre y su hermano, aunque ha tenido que mudarse a Málaga para empezar de cero. “Cuesta mucho admitir lo que te ha pasado, sientes vergüenza y te preguntas cómo te ha podido pasar a ti. Realmente tú le pagas porque quieres, no puedo explicar la necesidad que consiguió generarme. Hay que vivirlo para entenderlo”, concluye.