“Las sectas son otro tipo de ‘manada’ cuyo lider funciona como un flautista de Hamelín maligno”

By |2018-07-09T07:42:32+00:009 julio, 2018|Fenómeno sectario|

Levante EMV (España), Sandra Urbina, 9.07.2018

Es su «modus operandi»: rebuscan entre las vivencias de una persona hasta dar con el trauma más enquistado que encuentren para, después, juguetear con él a su antojo y someter al individuo a su voluntad. Y si no lo encuentran, lo acabarán creando. Hablamos de las sectas. Grupos liderados por un gurú que arruina la vida del propio afectado, de la familia e, incluso, de la misma sociedad. ¿Su objetivo? Crear seres sumisos que le adoren y le rindan obediencia (e incluso servidumbre) con la que revertir las frustraciones de las que ellos mismos fueron carne de cañón en un pasado, explica el psicoterapeuta y especialista en sectas Miguel Perlado.

El rescate de la valenciana Patricia Aguilar de las garras de «Gnosis» (la secta esotérica liderada por Manrique) ha jugado un papel clave para poner de nuevo en el ojo del huracán a estos grupos que actúan con libertad por todo el territorio de la península ibérica y que en la provincia de Valencia suponen una quinta parte de todo el movimiento, ya que se calcula que aglutina hasta 55 grupos (en su mayoría, centradas en torno a prácticas afrocaribeñas como la santería u otras en torno al neochamanismo). Perlado asegura que no existe una legislación «ad hoc», por lo que cuando una víctima denuncia lo ocurrido normalmente el juzgado se queda «con la foto», esto es, con el aparente consentimiento de la víctima. «Es algo parecido a lo que ocurre en la violencia machista. La víctima está dando un consentimiento viciado, ya que hay un proceso de manipulación por detrás. Se trata de un consentimiento alterado, te sitúan ante una falsa baraja de opciones para que elijas finalmente el camino que ellos quieren. Después llega la explotación».

Gran parte del éxito de estos movimientos deriva de la «importante seducción perversa que ejercen sobre las víctimas» . Las herramientas son elementos masivos de control sobre la personalidad de un individuo. Un método que genera un daño excesivo en la vida del propio afectado. El proceso generado por el mismo líder o guru de la secta evita que la sociedad cree lazos de empatía con la víctima, creando incluso recelo hacia la misma. «Es un flautista de Hamelín maligno que lleva a todos al precipicio», asegura Perlado. Con ello, el afectado será juzgado nuevamente y se verá obligado a soportar un doble trauma. «En cuanto a las sectas, estamos hablando de otro tipo de manada, una manada muy primitiva que atrae a sus víctimas bajo el pretexto de la ayuda personal, a pesar de tratarse de una relación humillante, explotadora y de inmenso dolor», aseguró.

Un objetivo femenino

Una parte de las víctimas que acuden a la consulta de Perlado, en sus veinte años de experiencia, son mujeres de entre 30 y 40 años que han vivido relaciones tóxicas en las que pudo existir maltrato por parte de la pareja (ya sea físico o emocional). «Este es un claro factor de riesgo, si bien no es un factor causal. El gurú atrae a la víctima con un discurso lleno de utopías, asegurándoles que con Él su autoestima mejorará. Normalmente las atraen bajo el pretexto de la liberación, el conocimiento, la elevación de la conciencia, el abrir el tercer ojo o activar la kundalini, tantra sexual, conectar con su diosa interna … aunque finalmente se les conduce a la explotación mental y sexual», indicó. En el caso de darse un posterior embarazo, el líder se asegura así un vínculo lo suficientemente fuerte para que la víctima nunca abandone al grupo y para que pueda seguir ejercitándose el control.