El Mundo (España), Germán González, 8.03.2015

El fenómeno de las sectas mantiene una vieja problemática pero con nueva cara. Estas organizaciones ya no se asocian sólo a un componente religioso sino que en los últimos años han aparecido otro tipo de sectas relacionadas al apoyo pseudoterapéutico o pseudoespiritual. «Su forma de actuar es similar: te ponen un cebo y te atraen», explica el psicólogo Miguel Perlado, presidente de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP) que estos días ha organizado el I Encuentro Nacional para Profesionales, Familiares y Ex Miembros de Sectas en Barcelona.

Se trata de la primera vez que se intenta debatir de forma plural cómo afectan las sectas a las personas y a su entorno y qué ayuda pueden recibir de su entorno. Perlado lamentaba que las administraciones públicas «han dejado de lado» este tema cuando en otros países europeos, como Francia, hay leyes específicas. «En España el fenómeno se relativiza», explica el psicólogo que recuerda que existen «grupos religiosos vinculados al poder».

Pese a esto, el principal obstáculo de las personas que tienen problemas con las sectas acostumbran a ser ellos mismos ya que lo sufren como «un estigma» y sufren «vergüenza porque nos han manipulado» pese a tener estudios o formación, según relatan dos afectados Juan y Christopher, que aportan su testimonio directo a estas jornadas. Incluso explican que algunos afectados tienen «reticencias a ir a un terapeuta», no sólo por las dificultades para explicar su caso sino también porque muchos no están bien formados en estas problemáticas.

En este sentido, las jornadas, a las que se han apuntado unas 130 personas, pretenden establecer criterios en común para la atención de los afectados, debatir sobre las sectas, crear una red de trabajo para «aunar esfuerzos» y mejorar la prevención de cara a los jóvenes ya que son los que están más expuestos a «ser captados» como explica Perlado y de esta forma «perder el control de tu vida y quedar aislado». Otro de los retos de las jornadas es «romper con los estereotipos de las sectas» ya que no sólo pueden afectar a cuestiones religiosas sino a grupos de terapias alternativas o de crecimiento espiritual.

Los afectados coinciden en que en estos círculos entras poco a poco y van anulando tu voluntad, animándote a no pensar y a trabajar por el bien del grupo. «Cuando te das cuenta tienen un control absoluto sobre ti y demonizan todo lo que hay en el exterior, incluso tu familia», explica Enric, otro ex miembro de una secta. «Cualquier ámbito se puede sectarizar» afirma Perlado sobre las prácticas de algunas entidades o empresas para fidelizar a sus miembros. Una de las características es la capacidad para aislar a la persona. La mayoría de los afectados suelen venir de ambientes familiares conflictivos o desestructurados, con alguna presencia dominante que tienden a obsesionarse por el control y anular al resto.

De los 200 grupos sectarios que tienen presencia en España se calcula que la mitad está en Cataluña. La AIIAP calcula que el problema de las sectas afecta al 0,8% de la población, lo que significa más de 55.000 en Cataluña y unos 300.000 en toda España.

Juan explica que creció en el ambiente de los Testigos de Jehová y que tras 28 años tuvo una «crisis de conciencia» cuando vio cómo un niño moría en Barcelona tras impedir miembros de este grupo que recibiese una transfusión, ya que se lo impedían sus creencias. Explica que sufrió mucho porque se quedó solo al margen de su familia ya que no quiso saber nada de la congregación.

Christopher estuvo cinco años en un grupo de quinesiología hasta que consiguió salir gracias a su familia y a la ayuda profesional. Por su parte, Enric entró a través de un familiar en una secta gnóstica destructiva y tras 14 años consiguió apartarse discretamente. Explica que en ese tiempo tuvo muchas dudas aunque sufría «una especie de inquisidor interno» y las reprimía por el bien de la comunidad, tal y como le habían enseñado.