La Información (Alicante), Isabel Vicente, 19.02.2015

Miguel Perlado. Psicoterapeuta y especialista en sectas. Lleva quince años trabajando para ayudar a otros a salir de las garras de las sectas, un fenómeno que acaba con la voluntad, la libertad y la economía del 0,8% de la población. Perlado alerta del aumento de este problema que con frecuencia se presenta disfrazado de entidades de ayuda, ONGs o apoyos terapéuticos para desembocar en la explotación del afectado en ocasiones con humillaciones y abusos sexuales. En Alicante, hay unas 45 sectas identificadas y van en aumento.

– Van a celebrar el I Encuentro en España de Profesionales, Familiares y Ex Miembros de sectas. ¿Con qué objetivo?

El objetivo es reunir a los afectados en un foro de intercambio y debate e ir lanzando con periodicidad encuentros para armar una red estable frente a las sectas.

– ¿Tan peligrosas son?

Hay grados variables de riesgos. Ni todas son iguales ni todos los adeptos son idénticos. La entrada en una dinámica de sectarismo es entrar en un proceso de transformación en el que uno no controla las consecuencias y el grupo puede acabar instrumentalizando a las personas con grados variables de explotación personal, familiar o económica con estados de dependencia patológica para engordar y seguir engordando al grupo.

– ¿Hay muchas actuando en la provincia de Alicante?

Hay unas 45 más o menos localizadas e identificadas y van aumentando. Son grupos con sedes en distintos puntos de España y a veces son pequeños incluso actuando en una casa. Hay otras registradas como ONG o asociaciones de supuesta ayuda a marginados o de ayuda terapéutica. Sobre el papel muchas están en regla, pero la trastienda no se ve.

– ¿Afecta a mucha gente?

Creemos que afecta al 0,8% de población que son datos similares a los de Europa. Es un fenómeno oculto, de difícil localización y aparentemente marginal. Pero no es una cifra desdeñable

– ¿Tan fáciles somos de manipular?

Nos gusta creer que somos fuertes y que no es posible que nos manipulen, pero los estudios indican lo contrario. Somos influenciables sobretodo por vía emocional y ahí entran las sectas.

– ¿Hay personas más proclives a esta manipulación?

Todos somos influenciables pero la experiencia clínica y la investigación nos muestran que las personas pueden entrar con mayor facilidad en momentos de vulnerabilidad que pasan por crisis emocionales, laborales, personales o de la índole que sean. En una situación de crisis personal las convicciones se tambalean y nos hace más receptivos si alguien se acerca con un mensaje seductor. El problema es que muchas sectas tienen una fachada muy atractiva.

– ¿A qué tipo de mensajes seductores se refiere?

Te ofrecen ayudar para ser mejor persona o colaborar a cambiar el mundo, te cuentan que tienen un mensaje que la gente de fuera no conoce, te dicen que tienes cualidades que nadie ha sabido ver y que ahí vas a tener un lugar. Es una invitación a un proyecto de grupo cohesionado y muy motivado. Luego, poco a poco se van desplegando niveles de influencia que llegan a impedir por ejemplo que comentes las actividades fuera, te van cambiando desde dentro y tras años de pertenencia te acaban diciendo cómo peinarte, con qué colores debes vestir o en qué postura tener tus relaciones sexuales. Y son ejemplos reales. Es un control total.

– ¿Cómo diferenciar a una secta por ejemplo de un grupo de apoyo?

Lo peligroso de las sectas no es el doctrinario sino lo que se persigue de las personas que son atraídas. Saltan las alarmas si los familiares o amigos notan cambios graves en la persona, que por cierto se siente la más feliz del mundo. Es gente que va dejando a sus amigos y a su familia,así como las actividades que antes le gustaban para centrarse en las actividades de estos grupos. Se les nota además a la defensiva. Incluso hay familiares que dicen que su mirada cambia. En cuanto al afectado, debe tener cuidado con los grupos poco claros o los que le hagan sentir culpable, por ejemplo, por hacer cosas que no quisieran hacer o dinámicas de grupo donde se te humilla públicamente y te dicen que es por tu bien. Y cuidado con actividades de grupo que requieran tomar decisiones rápidas sin pensar. Las sectas te dicen que eres libre pero al tiempo te dicen que fuera está Satanás o la locura o la enfermedad. Hay grupos que ayudan muchísimo al crecimiento y desarrollo personal,pero otros amparándose en ese cebo acaban en otra dinámica. Recuerdo el caso de una señora que fue a un centro a hacer yoga y al año y medio estaba limpiando los suelos del centro gratis y ella decía que lo hacía «para purificar su karma». El objetivo inicial queda desvirtuado.

– ¿Buscan dinero?

Siempre, pero lo que primero que sacan son tus potencialidades y tus mejores virtudes. El perfil que mayormente atrae a las sectas son gente joven, idealistas, con ganas de ayudar, con estudios universitarios y que cuando se ponen a hacer algo lo hacen con ganas. Les interesan los productivos y cuanto más jovenes mejor. Ese poder personal con el tiempo puede derivar en una dinámica aún mayor parasitando económicamente a los seguidores.Las sectas más comerciales buscan expoliar al personal. Otras de tintes religiosos o pseudoterapéutico pretenden más colonizar la mente.

– ¿Que mueve a los líderes de las sectas cuando no es el dinero?

Muchos gurús están convencidos de que lo que hacen es por el bien ajeno. Suelen tener una personalidad altamente narcisista que necesita pisar al otro y con grados delirantes en algunos casos que les hace interpretar señales como mensajes divinos.

– ¿Hay abusos sexuales?

En algunos casos sí. Ahora estamos atendiendo a «segundas generaciones», chicos y chicas que nacieron dentro y hay abusos físicos, con medidas disciplinarias fuertes, y a veces abusos sexuales.

– ¿Y el problema de las sectas va en aumento?

– Sí. Han aumentado las propuestas de tipo pseudocomercial. Ahora hablan de reuniones para mejorar «la calidad vibratoria del planeta» y luego te meten en el sistema piramidal. El escenario se ha diversificado. Las propuestas y puertas de entrada son múltiples y se minimiza la percepción de riesgo. Además, actúan como pequeños lobbies e intentan introducirse en órganos de decisión europeos para conseguir resoluciones favorables. Además, notamos en los últimos 10 años, la introducción de sectas en temas de la salud como en enfermedades terminales, doulas en los partos, ámbitos relacionados con las curas paliativas, pseudoterapias y en el ámbito de la psicoterapia donde falta regulación.

– ¿Cómo se puede salir de una secta?
Es complejo. A veces ocurre algo dentro que abre los ojos a la persona, y otras veces son los familiares o amigos los que recurren a intervención especializada. Yo desde hace 15 años trabajo sacando a miembros en activo mediante estrategias de exit counseling. Hace falta tener intercambios con la familia y amigos y lograr que el adepto esté receptivo, y ésto requiere un tiempo de trabajo. Hay veces que hay éxito y otras no. Por ejemplo una vez fui a una casa y el adepto salió corriendo porque creía que le iba a hacer un electroshock, porque es lo que le había dicho la secta.