El Universal (Colombia), 16.12.2012

Asteroides que se estrellan contra la tierra, llamaradas solares, alineación de planetas, tres días de oscuridad…

Más allá de toda clase de especulación, superstición y fatalismo, es evidente que el planeta está a la expectativa de lo que sucederá o no en 5 días.

El 21 de diciembre se mete en las conversaciones de los cartageneros, incluso bajo la canícula del Caribe hay quienes charlan desparpajadamente sobre el tema. En algunos causa intriga y en otros, más escépticos o conscientes de sus creencias religiosas, simplemente genera “mamadera de gallo” y falsa indiferencia.

Lo primero que hay que tener claro es que las “profecías” apocalípticas que rondan en las autopistas digitales de información, no son otra cosa que interpretaciones del Calendario de la Civilización Maya, una cultura precolombina reconocida por su legado científico y astronómico.

Todas las teorías tienen en común el advenimiento de un evento cataclísmico el 21 de diciembre que advierte el fin del mundo como se conoce.

Versión científica

Sin embargo, esta noción surge de dos hechos, de los cuales no se pueden hacer deducciones apresuradas.

El primero es un fenómeno natural conocido como solsticio de invierno en el cual el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, produciendo la noche más larga del año en el hemisferio Norte y la más corta en el hemisferio Sur.

El segundo tiene que ver con la culminación del Calendario Maya este viernes, cuya duración total es de 5125 días.

A partir de estos dos conceptos se fundamentan buena parte de la totalidad de ideas que “avisan” un supuesto Apocalipsis que los científicos, encabezados por la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio), han salido vertiginosamente a desmentir.

“El fin de los tiempos” se ha convertido en una frase viral que ha sido aprovechada por cineastas, astrólogos, falsos mesías y profetas, y hasta en un elemento atractivo de promoción para cualquier cosa que se desee, especialmente para el turismo en lugares arqueológicos de México en donde se organizan desde fiestas hasta conciertos de rock.

De ahí que la NASA haya tenido que rebatir el supuesto Armagedón, y tras recibir más de 5.000 preguntas de ciudadanos preocupados y temerosos, sobre todo jóvenes y niños que dijeron no poder dormir ni comer por la angustia que supone un evento hasta ahora imaginario.

Uno de cada cinco estadounidenses piensa que el sábado próximo, después del “fatídico” día, se acabará todo. Otros viajan a “santuarios” para salvarse.

David Morrison, director del Centro Carl Sagan de la NASA, indicó en una conferencia, también emitida por la red social ‘Google +’, que el pánico en general es infundado y que todo se resume en “rumores que se han extendido con facilidad… Esto es sólo una fábrica de mentiras”.

Lo que sí advirtieron los científicos de la NASA, lejos de catástrofes cósmicas, es que la mayor amenaza para la Tierra no es en cinco días ni a finales de este año ni en el futuro, “es la propia especie humana”, así lo señaló Mitzi Adams, astrónoma solar en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales.

Quizá uno de los efectos positivos de pensar en el “fin del mundo” es la noción de la mortalidad. Cada persona sabe que está muriendo progresivamente, y esa es una certeza ineludible que, sin embargo, permite que los seres humanos se enfoquen en valores como la cooperación y la compasión.

The Top 5 Regrets of the Dying es un libro que hizo famosa a Bronnie Ware, una enfermera australiana que relata los lamentos más frecuentes que expresan los moribundos.

De acuerdo con Ware, ser consciente de la muerte cuando se es joven y saludable tiene mucho más sentido que en el lecho de enfermo.

Estas son las quejas más comunes de quienes están a punto de morir: Ojalá hubiera tenido el valor de vivir una vida acorde a mis intereses y no a lo que otros esperaban de mí. Ojalá no hubiera trabajado tanto. Ojalá hubiera estado más en contacto con mis amigos. Ojalá hubiera sido más feliz. Ojalá hubiera expresado más mis sentimientos.

¿Asteroide gigante?

De acuerdo con información de la NASA, existe un programa de seguimiento de la trayectoria de los asteroides potencialmente peligrosos y no se ha observado ninguno pudiera poner en riesgo la vida en el planeta, e incluso la agencia explica que la información sobre nuevos hallazgos está completamente disponible.

Así mismo, advierte que las rocas espaciales más difíciles de detectar son las pequeñas, pero que éstas no pueden ocasionar una catástrofe y mucho menos la destrucción masiva del globo terráqueo.

¿Inversión de los polos?

Otra de las “teorías” cuenta que la Tierra sufriría la inversión de sus polos magnéticos, no obstante la NASA indica que es improbable que suceda en los próximos milenios, y de generarse, hasta donde se conoce, los científicos aseguran que el fenómeno no tendría porqué causar daños.

De hecho, una reversión geomagnética, entendida como el intercambio de las posiciones del polo norte y sur magnético, es un fenómeno que podría durar de cientos a miles de años, y nada indica que tenga que suceder, exactamente, dentro de cinco días.

¿Tormenta solar?

La agencia espacial asegura que el Sol alcanzará su máxima actividad a finales de 2013 o a principios de 1014, no en 2012.

Además cuando esto ocurra no tendrá la suficiente energía para enviar un latigazo de fuego desde 93 millones de millas que pueda destruir la Tierra.

Sin embargo, la NASA sí ha advertido que tales eyecciones de partículas del Sol, si son fuertes y apuntan directamente a nuestro planeta, provocarían serios problemas en las redes comunicaciones y energía.

¿Alineación planetaria?

La Tierra y el Sol se alinean con el centro de la Vía Láctea cada diciembre, pero es un evento anual que no tiene ninguna consecuencia.

Inclusive una alineación más importante tuvo lugar en 1962, y otras dos que sucedieron durante 1982 y 2000.

“La única alineación que podría afectar a la Tierra es la de la Luna y Sol (por aumento de mareas), pero incluso en esa, su efecto es mínimo”, declaró Don Yeomans, investigador.

El Calendario ancestral

El anuario maya es el sistema más completo nunca desarrollado. Pero se establece en ciclos que se acaban repitiendo, y estas repeticiones son la clave del fenómeno de 2012. Según la teoría maya, el mundo fue creado hace 5.125 años, en un día que coincide con el 11 de agosto del 3114 a.C. En ese tiempo, el calendario maya marcaba 13.0.0.0.0., exactamente el mismo marcador que el 21 de diciembre de 2012.

Y esto no significa que el mundo se vaya a acabar, sino simplemente indica un cambio de ciclo. No hay ruinas, tablas, escritos ni nada que acredite un fin del mundo.

Efecto Nostradamus

Nostradamus es “el profeta de los profetas”. Muchos acontecimientos que este mundo ha sufrido se han relacionados con sus escritos. Las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el ascenso de Adolf Hitler al poder o el 11-S son algunos de los momentos que se han relacionado con sus textos.

Pero Nostradamus predijo el ‘Fin del Mundo’ para 1999, no para el 21 de diciembre de 2012.

No obstante, el ‘Fin del Mundo’ ya ha sucedido antes, acabando con las mayoría de las especies que había sobre la Tierra. Por lo que puede que vuelva a suceder, pero puede que nunca suceda y todo quede tal como está ahora.