AGENCIAS – Pekín / Hong Kong – El País, 29/10/1999

El grupo de inspiración budista Falun Gong, prohibido por el Gobierno chino desde el 22 de julio, desafió ayer a Pekín con la celebración de una conferencia de prensa clandestina en las afueras de la capital a la que fueron convocados media docena de medios extranjeros. Falun Gong pidió allí ayuda a Occidente para defenderse de la represión a la que dice estar sometida. Horas antes, las autoridades chinas clasificaron a Falun Gong como «secta» y «culto satánico», lo que garantiza que redoblarán el control y la represión sobre ella.

La Asamblea Nacional del Pueblo (ANP), el poder legislativo en China, debate estos días un proyecto de ley contra los «cultos heréticos». Los «cultos» ya están prohibidos en China, que sólo permite las prácticas religiosas dentro de las iglesias reconocidas por el Gobierno, pero la probable aprobación de esta norma ha sido tomada como una declaración de guerra por los adeptos a Falun Gong.Como respuesta se han atrevido a hacer dos cosas: convocar a la prensa extranjera para pedir ayuda a Occidente y manifestarse en la simbólica plaza de Tiananmen. Acuden desde el lunes a Tiananmen a realizar sus ejercicios respiratorios y sus artes marciales frente al Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Nacional Popular, que debate cómo reforzar las medidas contra las sectas. Y allí son detenidos. Más de un centenar hasta el miércoles, según denunciaron los miembros de Falun Gong que dieron la conferencia de prensa. Agentes fuertemente armados pedían ayer la identificación a todas las personas que salían del metro más cercano a la plaza de Tiananmen para detener a todos los sospechosos. En los últimos meses, según Falun Gong, han sido dtenidas más de 47.000 miembros de esta creencia.

El Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista Chino, equiparó ayer en un editorial a Falun Gong con la secta de la Verdad Suprema de Japón, responsable del mortal ataque con gas sarín en el metro de Tokio en marzo de 1995. Asegura que esta creencia es algo más que una mera organización ilegal: «Es un culto» y eso está prohibido. «Su estructura altamente jerarquizada (dirigida desde la cima por Li Hongzhi, afincado en Estados Unidos) exige que los discípulos piensen, actúen e incluso den su vida cuando el líder lo ordena». El Diario del Pueblo añade que los adeptos a Falun Gong sufren «control mental sistemático, lavado de cerebro, chantajes y miedos que les empujan a actuar sin cuestionar el mandato de su líder». Li Hongzhi, quien se considera la reencarnación de Buda y dice tener poderes sobrenaturales, «seduce y manipula» a sus seguidores con sus teorías del fin del mundo y la necesidad de alcanzar la iluminación antes de que llegue el caos, advierte el órgano oficial del partido comunista.

Pekín mantiene que los ejercicios físicos y respiratorios con los que se manifiestan los miembros de la secta son sólo un gancho para ganar adeptos. Después les acusa de haber provocado 1.400 muertes entre sus seguidores, de romper familias y de llevar a la ruina a otras.

Los adeptos a Falun Gong replican que Pekín les ha declarado la guerra porque cuentan con más seguidores que el PCCh. Rechazan ser calificados como «secta» o «culto», y mucho menos «satánica», y dicen contar con cien millones de adeptos en todo el mundo, la mayor parte de ellos en China, cuando el partido comunista tiene inscritos a 60 millones de chinos. Pekín considera que la secta ilegal cuenta con dos millones de seguidores.

En la conferencia de prensa de ayer, los convocantes de Falun Gong argumentaron que son perseguidos porque «las autoridades piensan que son demasiado numerosos, puede que más numerosos que los miembros del PCCh, y porque observan normas morales muy elevadas».

Juicio a los líderes

 

Uno de los líderes de Falun Gong será juzgado la próxima semana acusado de revelación de secretos. Le seguirán, a lo largo del mes, más de una treintena de miembros de este grupo. Todos afrontan la misma acusación y se enfrentarán a la pena de muerte si son declarados culpables. Han sido acusados de difundir un discurso interno del presidente Jiang Zemin de junio de este año en el que hacía referencias a Falun Gong.

Según un diplomático occidental citado por France Presse, «todo parece indicar que las autoridades se disponen a organizar un gran proceso sobre los miembros clave de la secta».