AGENCIAS – Pekín/Nueva York – 25/07/1999

El Gobierno chino sigue su campaña contra la secta Falun Gong. Tras prohibir el jueves todas sus actividades, en los últimos dos días ha requisado su material de promoción y ha impedido el desplazamiento de sus miembros desde provincias hacia Pekín. Las autoridades están en alerta y, en las estaciones de tren, los agentes impiden el viaje a la capital a todos los seguidores de la secta. Desde Nueva York, Li Hongzhi, líder de Falun Gong, reiteró que a su grupo no le interesa la política.

La seguridad en el centro de Pekín se intensificó ayer ante el temor del Gobierno a nuevas manifestaciones. El complejo de viviendas y oficinas de Zhongnanhai -donde viven y trabajan la mayoría de funcionarios del Gobierno- apareció ayer rodeado de un fuerte cordón policial. Allí comenzaron los problemas con Falun Gong, el pasado 25 de abril, cuando más de 10.000 seguidores de la organización se concentraron para pedir reconocimiento oficial y el cese del acoso de la policía. Esta reunión supuso la concentración más numerosa desde los sangrientos incidentes de la plaza de Tiananmen, hace 10 años. Las autoridades también han reforzado la seguridad en esta plaza, donde se encuentra la sede de la Asamblea Nacional Popular (ANP).Frente al edificio de la ANP, la policía detuvo el viernes a 200 miembros de la secta. Hasta ahora se estima en más de 30.000 las detenciones realizadas. En las calles de Shanghai, las autoridades se incautaron en al menos 50 almacenes de documentación de la secta. También intervinieron carteles e insignias a vendedores callejeros. La televisión oficial china ha emitido en varias ocasiones, durante los últimos días, un documental de más de una hora contra las actividades del grupo.

Creado hace sólo siete años por Li Hongzhi, de 48 años y ex funcionario chino, el movimiento Falun Gong había sido tolerado hasta ahora por el Gobierno. De hecho, muchos altos funcionarios pertenecían al grupo y seguían sus prácticas y enseñanzas. Hongzhi se autoexilió en Estados Unidos hace casi dos años, cuando las autoridades chinas prohibieron sus libros y dejaron ver que recibirían con agrado su marcha del país. En los últimos días, Hongzhi ha mostrado su temor a ser extraditado a China, donde podría ser condenado a pena de muerte.

Los seguidores de Falun Gong definen su filosofía como «un avanzado sistema de desarrollo personal» que incluye elementos del taoísmo, el budismo y una técnica de relajación y meditación milenaria en el país llamada qi gong. Esta técnica, implantada desde hace siglos en el país, explica la fácil expansión de esta cuasi religión en la población china. Aunque las autoridades no admiten más de dos millones de adeptos en el país, otras estimaciones cifran los seguidores en 70 millones en China y 30 en el resto del mundo.

Dentro del país, Falun Gong cuenta con 39 centros de formación, más de 1.900 escuelas y 28.000 puntos de práctica. Sin embargo, Hongzhi, en un mensaje difundido tras la prohibición de Falun Gong, no admite tener ninguna infraestructura. Según él, todas las actividades las desarrollan voluntarios, y ninguno de esos centros y escuelas pertenece a la organización como tal. Aunque la secta no admite directamente dinero, la venta de los libros y cintas de vídeo de su líder, de cojines de meditación y de cuadros de Hongzhi le reportan millones de dólares.

Según un diplomático europeo en Pekín, la secta posee «una organización nacional bien estructurada, con una rápida capacidad de movilización», y no ha dudado en hacer todo lo que pueda para molestar al Gobierno chino. Hongzhi negó intencionalidad política en su organización y consideró que los cargos contra ellos eran un «invento» del Gobierno.

El sistema de conexión de los miembros de la secta es virtual: decenas de páginas web, todas ellas con otros tantos enlaces a otros sitios relacionados con el asunto, ponen en contacto a los miembros dispersos por todo el mundo. En estos días, los miembros de la organización muestran en Internet datos y testimonios de las detenciones de sus miembros.

Li Hongzhi empezó a estudiar filosofía a final de los años ochenta, cuando también descubrió la práctica del qi gong. Ha publicado más de diez libros, traducidos a varios idiomas y disponibles, por supuesto, en Internet.