¿Por qué tantos supremacistas blancos son veganos?

VICE (España), Alexis de Coning, 25.10.2017

Alexis de Coning es estudiante de doctorados en estudios de medios en la Universidad de Colorado Boulder, donde investiga los movimientos sociales reaccionarios y la política alimentaria.

Si tenías alguna duda de que había nacionalistas blancos en esta época, el verano pasado quedó claro que los hay, cuando la fracción racista de extrema derecha se manifestó en Charlottesville. Pero incluso antes de eso, cuando el movimiento conocido como “alt-right” [extrema derecha] creció en línea y ganó notoriedad por sus expresiones de antisemitismo y racismo (así como su apoyo notable a Donald Trump), periodistas y académicos han intentado comprenderlo. Algunos líderes extremistas han sido entrevistados en repetidas ocasiones por los principales medios de comunicación. La popularidad de los YouTubers de derecha ha sido diseccionada. Se han hecho encuestas a los partidarios comunes de este movimiento. Los comentarios en Reddit han sido filtrados por su significado.

Pero no muchos se dan cuenta de que, por extraño que parezca, numerosos nacionalistas blancos son veganos y vegetarianos. Y no solo se trata de una extraña coincidencia, sino que es una consecuencia de una de las creencias fundamentales del movimiento: el concepto de “sangre y suelo”.

La frase — blut und boden en su original alemán— fue popularizada por Walther Darré en 1930 (aunque el concepto detrás de ella se puede remontar al movimiento Völkisch del siglo XIX). Darré fue ministro de agricultura alemán de 1933 a 1942 y acérrimo defensor de la reforma agrícola en la Alemania nazi. “Sangre y suelo” se convirtió en una nueva imagen mítica de la identidad alemana, enfatizando la importancia de la herencia racial (sangre) como una herencia anclada a la tierra (suelo). Los nacionalistas blancos en Charlottesville cantaron esta frase no sólo para afirmar que Estados Unidos es un lugar para la gente blanca, sino que los blancos están arraigados racial y espiritualmente al suelo americano.

Al idealizar la conexión inherente a la tierra y la naturaleza, “sangre y suelo” también subrayan las nociones de pureza racial y nobleza. Entonces, convierten los compromisos dietéticos en medios para demostrar la superioridad racial propia.

Adolf Hitler —cuyo vegetarianismo es bien conocido en la cultura popular— asoció la dieta con la raza. En Hitler’s Table Talk: 1941–1944, una colección de monólogos transcritos del führer en conversación con su círculo íntimo, defiende el vegetarianismo como una opción universal sana y natural, utilizando “instintos ancestrales” y la “antipatía” de los niños pequeños hacia la carne como evidencia de su argumento.

Savitri Devi desarrolló aún más estas ideas. Devi era una griega nacionalista que sobresalió en la Ariosofía, un conjunto de tradiciones ocultas que mitifican a los pueblos europeos como descendientes de los arios “originales”. Después de la Segunda Guerra Mundial, escribió libros que promovían el esoterismo nazi y la ética del vegetarianismo. Utilizando el hinduismo como su mejor ejemplo, argumentó que los vegetarianos “egoístas” se abstienen de la carne por temor a las represalias en el más allá, mientras que los vegetarianos arios “desinteresados” demuestran sus cualidades sobrehumanas y su superioridad racial al preocuparse por el bienestar de “todas” las criaturas sensibles.

Si bien esto puede parecer contradictorio —¿cómo se pueden defender los derechos de los animales y al mismo tiempo negar los derechos de otras personas?—, hay una larga historia de defensores de los animales y ambientalistas en las comunidades nacionalistas blancas. El Partido Nazi, por ejemplo, tenía una “fracción verde” que impulsaba la reforma ambiental, incluyendo programas de agricultura orgánica y reforestación, así como protecciones para ciertas especies de plantas y animales. Junto con Hitler, Heinrich Himmler era un vegetariano que se oponía a las vivisecciones y la crueldad hacia los animales. Movimientos de agricultura ecológica de extrema derecha surgieron en la Australia de posguerra, asociando nociones sobre raza, nación, tierra y naturaleza.

Para este nicho dietético, la idea de “sangre y suelo” se presta a una visión idealizada del veganismo ético ario como corroboración de la pureza y herencia racial de los blancos. El veganismo romántico puede servir como punto de iniciación al nacionalismo blanco o refuerzo para otras creencias extremistas de los nacionalistas.

Estas ideas persisten en los círculos nacionalistas blancos de hoy. Por ejemplo, Aryanism.net. Entre todos los artículos dedicados a la historia, la filosofía y la política del nacionalismo blanco, el sitio también cuenta con una página completa dedicada al veganismo. Lleno de citas de Hitler, Hess, Devi y Joseph Goebbels, el(los) autor(es) anónimo(s) afirman que el veganismo es “un sello distintivo del auténtico nacionalsocialista” y “un símbolo de verdadera empatía y un nivel de nobleza que va más allá de las normas populares actuales”. Sin embargo, no es suficiente con ser vegano. Al igual que Devi, la página web insiste en que los arios deben ser vegetarianos por razones éticas y no sólo por salud o vanidad.

Rechazando las asociaciones convencionales entre el veganismo y las “caricaturas pacifistas hippies”, proponen que el verdadero arquetipo vegano es el noble guerrero ario. Esto, a su vez, se convierte en una justificación para la “violencia negativa”. Solo se puede confiar en los que han renunciado a la violencia “iniciática” del consumo de carne para tomar represalias contra un mundo que perciben como degradado. Los arios que inician la violencia al comer productos de origen animal no son mejores que sus contrapartes no arias, y no son aptos para hacer del mundo un “mejor lugar”. Por último, Aryanism.net argumenta que los blancos tienen una predisposición genética al veganismo, basados en una reinvención de su pasado prehistórico en el que los arios eran agricultores que comían granos y verduras, a diferencia del ganado y los pueblos judíos que comían carne.

La idea de que el veganismo es de alguna manera “natural” para los blancos también ha sido difundida por el nacionalista blanco y celebridad menor de YouTube Jayme Louis Liardi. Comenzó su carrera en YouTube en 2012 con su canal Simply Vegan. Inicialmente, sus videos estilo vlog eran lo típico: una lista de libros veganos de lectura obligatoria, razones para dejar de comer productos de origen animal y una serie de videos sobre lo que comía todos los días. Pero alrededor de 2014 a 2015, el tono de Liardi cambió. Comenzó a exponer su código de “guerrero” en relación con el veganismo y criticó las tretas de la cultura moderna “degenerada”.

Para principios de 2015, renovó su canal hablando del veganismo como su búsqueda de la verdad personal, una verdad formada por su herencia europea: “Esa es mi sangre, es mi genética”. Eventualmente cambió Simply Vegan por un canal homónimo donde defiende una postura antiglobalización y separatista. Desde entonces, lo entrevistaron en Red Ice Radio y su vlog “My Awakening: Globalism vs. Nationalism” (Mi Despertar: Globalización vs Nacionalismo) fue compartido en NationalVangaurd.com; ambos medios plataformas importantes del movimiento nacionalista blanco.

Aryanism.net y Jayme Louis Liardi podrían parecer excepciones a la norma. Y si bien no todos los nacionalistas blancos son veganos o vegetarianos, hay muchos ejemplos de esta filosofía dietética en los medios nacionalistas blancos. Por ejemplo, Balaclava Küche, es un canal de cocina vegana en YouTube presentado por nacionalsocialistas con pasamontañas originarios de Hannover. Homefront, una revista nacionalista para mujeres blancas donde se tratan asuntos domésticos y limpieza del hogar, promueve las recetas vegetarianas para las familias arias.

El veganismo nacionalista blanco puede parecer un poco absurdo, pero también demuestra qué tan compleja y profundamente arraigada está la ideología, y cómo puede atraer a una variedad de audiencias diferentes. Para combatir estos movimientos racistas debemos comprenderlos, incluyendo cómo pueden incorporar creencias que usualmente asociamos con políticas liberales o de izquierda. La diversidad de los movimientos de extrema derecha no deben subestimarse.