F. SALES El País,  Barcelona – 14/06/1988

Hare Krishna ha tenido que cerrar algunos templos y comunidades en España, entre ellos el de Madrid, por razones económicas, al no poder hacer frente al pago de los alquileres, según un portavoz de la secta. Estas supuestas dificultades económicas se contradicen, sin embargo, con la política financiera de la secta, que ha dejado en poder de ex dirigentes algunos negocios fundados y proyectados por la congregación cuya explotación aportaría importantes beneficios a la asociación.

La crisis económica de la comunidad Hare Krishna está estrechamente vinculada al descenso del número de adeptos, según han diagnosticado portavoces oficiales de la congregación religiosa, al analizar la situación financiera de la entidad. Como consecuencia de esta crisis se han clausurado algunos centros, como el de Madrid, y se ha redefinido la política financiera de la entidad y de alguna comunidad.Los primeros síntomas de estas dificultades económicas se descubrieron hace cuatro años, cuando, de forma precipitada, se tuvo que abandonar el chalé que ocupaba la comunidad de la calle de Cuatro Caminos de Barcelona, en el que vivía medio centenar de adeptos y que había sido propiedad del naturalista español Nicolás Capo. Hare Krishna había alquilado la finca en octubre de 1982, comprometiéndose a pagar un alquiler de 250.000 pesetas mensuales, que posteriormente se incrementó a 300.000.

En los últimos meses, la congregación empezó a retrasarse en el pago de los alquileres de la finca e incluso llegó a abonarlos en monedas, producto de las recaudaciones callejeras de los adeptos, según ha asegurado Edenia Capo, una de las propietarias del inmueble. En vísperas de la Navidad de 1984, la congregación dejó finalmente la casa sin dar el preaviso pactado en el contrato.

El caso de la calle de Cuatro Caminos de Barcelona se repite, al parecer, en otras comunidades y templos de España, pero esta supuesta crisis económica se contradice con la política financiera de la congregación, que ha dejado en manos de ex adeptos y ex dirigentes el control y beneficio de empresas creadas por la asociación y cuya gestión podría generar importantes beneficios para la comunidad. Formalmente, no existe ningún vínculo entre la asociación y esas firmas comerciales, según han coincidido en señalar los responsables de la secta y de las empresas.

Fabricación de incienso

Spiritual Sky es una de estas polémicas empresas. Esta especializada en la fabricación y comercialización de incienso, cosméticos y alimentos naturistas y se dedica también a la importación de productos de artesanía de los países asiáticos. El movimiento Krishna fundó en la década de los sesenta esta firma en Estados Unidos, abriéndose posteriormente sucursales en diferentes países. En España, sin embargo, Spiritual Sky es propiedad del ex secretario de Hare Krishna Francisco Adolfo Granero Jiménez y de su esposa, Francisca Planas Sáez, dos ex piadosos devotos. La empresa tiene su sede en el barrio de Poblenou de Barcelona.

Granero afirma que abandonó el cargo directivo que ostentaba en Hare Krishna en octubre de 1984, aunque continúa manteniendo estrechas relaciones de amistad con algunos adeptos y simpatizantes. Afirmó que colaboraba económicamente en la financiación de Hare Krishna de la misma manera que lo hace con otros movimientos y asociaciones humanitarias, como la encabezada por la Madre Teresa de Calcuta, pero negó cualquier vínculo económico entre su empresa y la congregación.

Francisco Adolfo Granero fue el fundador del restaurante Govinda, de Barcelona, situado en la plaza de la Villa de Madrid. El movimiento Krishna posee una red de restaurantes Govinda en diferentes países del mundo, pero, al igual que sucede con Spiritual Sky, este establecimiento es propiedad de un particular.

Govinda -“algo más que un restaurante vegetariano”, según su eslogan- se abrió hace tres años con una fiesta social a la que acudieron algunos aristócratas indios. Tras diversas vicisitudes a raíz de las cuales tuvo que permanecer cerrado durante tres meses, la titularidad del establecimiento pasó a manos de Jaime Sans García, que desde 1976 a 1986 había ostentado el cargo de presidente del consejo rector de la comunidad Krishna en España. Sans negó también que tuviera vínculos comerciales con la congregación, aunque reconoció que otorgaba ayudas económicas al movimiento religioso. La comunidad religiosa carece oficialmente de patrimonio-, si se excluye la finca Santa Clara, situada en Brihuega (Guadalajara), que es la más importante y estable de sus comunidades. Esta finca tiene una extensión de 300 hectáreas y fue adquirida por la comunidad en 1979 por 60 millones de pesetas en pagos aplazados. La última entrega de dinero se efectuó en 1984. La propiedad dispone de varias edificaciones, en las que vive, entre otras personas, un viejo matrimonio de aparceros, herencia de los antiguos propietarios. Estos castellanos viejos se han convertido en observadores previlegiados y escépticos de las idas y venidas, cánticos y oraciones de los miembros de Hare Krishna. “Mientras nos paguen a final de mes…”, comentó la mujer.