Reuters (España), Teresa Larraz, 15.03.2013

El ex presidente de la Federación de Karate de Gran Canaria Fernando Torres Baena ha sido condenado a 302 años de cárcel por abusar sexualmente y corromper a varios menores en el gimnasio que regentaba en la isla canaria, en una de las mayores condenas impuestas en España por este tipo de delitos.

Junto con Torres Baena fueron condenadas a 148 y 126 años, respectivamente, su pareja, María José González Peña, y la profesora del centro Ivonne González, de acuerdo con la sentencia facilitada el viernes por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

“Bajo el paraguas de supuestas concentraciones deportivas, se desarrollaron durante al menos los últimos 15 años, auténticas orgías sexuales, donde los menores no solo se debían prestar a cualquier tipo de actividad sexual con Fernando Torres Baena sino que eran inducidos a mantener las mismas prácticas con cualesquiera otros de los alumnos menores asistentes”, afirmó la sentencia, que lo califica de “depredador sexual”.

Torres Baena, de 57 años, cinturón negro de karate y que llegó a ser director de I+D de la Federación Española, era una figura respetada en este deporte – que ha dado varias medallas olímpicas a España -, tras haberse dedicado durante 30 años a formar karatecas, algunos de los cuales consiguieron triunfos a nivel nacional e internacional.

Fue detenido en 2010, causando una gran conmoción en Canarias, aunque él siempre ha mantenido su inocencia y su abogado afirmó que recurrirá la sentencia.

“No la acepto”, dijo Ángel Luis Calonge. “Nada de lo que he visto me convence”.

ENDUECIMIENTO DE LAS PENAS

Los tres condenados cumplirán un máximo de 20 años en prisión, tal y como establece la legislación española, lo que llevó al tribunal a pedir un agravamiento de las penas.

“Este Tribunal es consciente de que no debe legislarse a ‘golpe de titular'”, afirmó. “No obstante, no podemos ser ciegos o sordos a lo que en este proceso se ha probado”, agregó la sentencia.

Los magistrados de la sección sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas dejaron en libertad al cuarto acusado, Juan Luis Benítez, entrenador en el gimnasio, por falta de pruebas. Esta decisión contó con el voto en contra del presidente del tribunal.

En la sentencia se hace un duro relato pormenorizado de los abusos a los que fueron sometidos unas dos decenas de chicos y chicas – algunos de los cuales entraron en el gimnasio con solo cinco años – en el chalet de Torres Baena, que utilizó “técnicas psicológicas de manipulación tendentes a obtener la sumisión a todos los niveles de aquellos menores hacia los que ha sentido algún tipo de inclinación o apetencia sexual”.

Además, se valió de su primera mujer, de la que se separó en la década de los 90, y posteriormente de su nueva pareja María José González y de la monitora Ivonne González – ambas antiguas alumnas suyas – como cebos sexuales, convenciendo a los menores de que las relaciones sexuales de todo tipo eran un método de evolución personal y deportiva, formando una especie de “familia alternativa” en la que toleraba el consumo de bebida alcohólicas y/o derivados cannábicos.

Los jueces destacaron los problemas que causaron estas prácticas a los menores, con secuelas psicológicas compatibles con un trastorno de estrés postraumático y alteraciones en el desarrollo normal de la personalidad que en varios casos aún precisan de tratamiento psicológico.