El País (España), 10.12.2012

Siete meses después de que se iniciase el proceso judicial del caso Kárate, el mayor por presunta pederastia ocurrido en España, el fiscal Pedro Gimeno ha pedido penas de 18 a más de 300 años para los cuatro acusados de abusar de decenas de alumnos en una academia de artes marciales. Gimeno ha solicitado 303 años de cárcel por 36 delitos de abuso sexual, 13 por corrupción de menores y uno por tenencia ilícita de armas para Fernando Torres Baena. Para el monitor Juan Luis Benítez, que se benefició de los abusos, pide entre 18 y 20 años. Para la compañera de Torres Baena, María José González, entre 154 y 164 años de prisión y para Yvonne González, hasta 150 años de cárcel. Ambas eran también monitoras. Estos son los “lugartenientes”, sin cuya ayuda, asegura el fiscal, la trama de abusos no se hubiera mantenido durante tantos años.

En su informe final, el fiscal subraya que Fernando Torres Baena chantajea, manipula y que su narcisismo no ha decaído. “Los cuatro procesados tienen indemnes sus facultades y conocen perfectamente que la conducta que han desarrollado es antijurídica y no tienen ninguna tara psiquiátrica”, ha asegurado Gimeno. Pero el elemento en común en los cuatro procesados, según insiste, es “el narcisismo, especialmente en el caso de Fernando Torres Baena”.

 El fiscal desecha la teoría de la conspiración que planteaba la defensa, “es algo que no tiene ni pies ni cabeza”. La defensa ha sostenido que hay una trama para intentar robar los clientes de un gimnasio (el de Torres Baena) y llevarlos a otro. Y ha añadido que “la diferencia de edad y origen en las víctimas son elementos muy diferenciadores”, como para buscar argumentos en común que permitan sostener el argumento principal de los abogados defensores. Ha sido explícito Gimeno cuando ha pedido que “no se carguen solo las tintas sobre el principal acusado”, Torres Baena, sino que “los cuatro respondan por sus delitos”.

Igualmente mantiene que ya “no se trata de presuntas víctimas”, sino de “víctimas que vienen a buscar Justicia”. Ha explicado al tribunal que “no debe regirse por máximas de experiencia, porque sería caer en un error; ha de considerarse desde la perspectiva de las víctimas, sus edades –niños en su mayoría cuando denuncian que fueron violados- y por la manipulación sufrida”.

El abogado de la acusación particular, José María Palomino, ha insistido en que más de 20 víctimas han denunciado penetraciones anales cuando eran menores de edad y otras tantas aseguraron haber sido desvirgados por los acusados, en muchos casos a la edad de 8 y 9 años. Palomino dijo que a las víctimas hay que demostrarles que “ha valido la pena pasar por este largo y tortuoso juicio”.

 El Fiscal también ha hecho especial énfasis en el trabajo desarrollado por Torres Baena en torno a la manipulación de los menores: “Hay que tener en cuenta que no llevó a modificar los comportamientos de los niños, sino a generar comportamientos de naturaleza sexual en una edad en la que carecen de formación en esta materia”.