Canarias 7 (España),  Antonio F. de la Gándara, 24.05.2012

El profesor de la primera niña que denunció los presuntos abusos sexuales en el gimnasio de Torres Baena relató ante la Audiencia esta mañana que la niña le había advertido de que el gimnasio “era una especie de secta en la que había una psicóloga encargada de comerle la cabeza a los alumnos”, supuestamente en referencia a María José González, la esposa de Torres Baena, licenciada en psicología.

La Sección Sexta de la Audiencia ha ocupado gran parte de la quinta sesión del juicio del caso kárate en escuchar a la niña que impulsó la denuncia original -de 15 años cuando se formalizó la denuncia; declaró a puerta cerrada- y al profesor con el que habló esta antes de ir a la policía con sus padres.

El profesor tutor de la niña, Antonio L.S., recordó en la sala y a puerta abierta que la joven le había pedido tener una charla durante el recreo en enero de 2010, y que allí le había dicho que sabía que el hermano pequeño de una compañera de clase iba a ir al gimnasio de Torres Baena a tomar clases. Agregó que ella no quería que eso pasara porque ella misma había sido alumna de Torres Baena y allí ocurrían “cosas raras”.

“Primero me dijo cosas raras”, recordó el testigo, “y luego cosas graves”, agregó.

Expuso que fue sonsacando a la niña y que cuando ésta le sugirió que no se trataba de abusos físicos sino “algo más grave” el apuntó si podían ser abusos sexuales, ante lo cual la niña “sonrió”.

 “Empecé a asustarme y le dije que se lo contara a su madre, ella me dijo que su madre no iba a entenderlo porque no se llevaban bien, así que le dí dos o tres días para que se lo contara a sus padres”, agregó Antonio L.S.

“Me dijo que ese gimnasio era una especie de secta”, precisó, “donde había una psicóloga que les comía la cabeza diciéndoles que con el sexo conseguirían mejores resultados deportivos”.

Agregó que la niña le había dicho que había hablado con los padres del menor que iba a entrar en el gimnasio y que éstos no le habían dado crédito alguno, tachándola de “mentirosa” y aseverando, “cómo va a ser cierto eso”.

El profesor recordó que mucho después, cuando el asunto se convirtió en un escándalo público, la madre de aquel niño se acercó a él y le dijo que quería “pedirle perdón” a la niña a la que no había dado crédito.

El profesor apuntó que tras denunciar los hechos, a la niña se la veía muy afectada.  “Andaba sola por el patio y lloraba a menudo”, recordó. “Me dijo que ella había sufrido esos abusos”, explicó.