QUICO ALSEDO / ROBERTO BÉCARES| El Mundo, MADRID| 25.06.2008

Un triángulo de la virtud regirá su vida en común. Eso, y los libros del autor de ciencia ficción Ron Hubbard, fundador del credo hace medio siglo. M2 asiste a la boda cienciológica de Violaine y Adam en el macrotemplo que esta confesión tiene junto al Congreso de los Diputados y que hace cuatro inauguró Tom Cruise, ‘número dos’ de una iglesia cada vez más presente en España

No apareció Tom Cruise, pero a Violaine y Adam tampoco les importó demasiado: ya son marido y mujer, y el triángulo ARC regirá sus vidas.

La Iglesia de la Cienciología acogió el pasado domingo en Madrid una boda auténticamente cienciológica, y dejó que este diario asistiera al enlace. El objetivo: «Demostrar que no echamos fuego por los ojos», decía Iván Arjona, presidente en España del credo, secta para algunos pero legal desde que el Ministerio de Justicia aceptara sus actividades como lícitas en diciembre.

¿Y el dichoso triángulo? «Es la base de las enseñanzas cienciológicas», explicaba la novia: «Son los puntos sobre los que basar tu vida: Afinidad, Realidad y Comunicación; cuando uno crece, los otros crecen también», repetían los novios, ambos de 22 años y ambos trabajadores de la propia Iglesia en su templo de Madrid junto al Congreso de los Diputados.

«Trabajamos en ventas», explicaban. Ventas, se supone, del credo iniciado en 1952 por el escritor de ciencia ficción L. Ronald Hubbard, que «tuvo el valor de recopilar sus saberes sobre la vida por el bien de los demás», explicaba Arjona.

¿Es Hubbard el Jesucristo de esta suerte de religión de autoayuda, o más bien un profeta? «No, es como un gran amigo, él sólo compiló su sabiduría», dice el presidente, de 28 años y cienciólogo desde hace 11. «Mira, esto no es ninguna secta, sólo queremos lo que cualquier religión: mejorar la vida de la gente y vivir en comunión con el cosmos».

Este diario publicaba en 2001 cómo la Cienciología hacía proselitismo pidiendo a sus vendedores que «machacaran» a sus feligreses para sacarles dinero, y la Justicia juzgó aquel año a 16 dirigentes por 11 delitos, pero no hubo condenas y el credo, hoy por hoy, es tan legal en España como el catolicismo.

Por descontado para Violaine Lespirit y Adam Et-Taaqafy, ella francesa, él marroquí, que vivieron la tarde con emoción, agasajados por una treintena de familiares y amigos. ¿Hay que llegar virgen al matrimonio cienciológico? «No, no se exige nada, incluso puedes tener otro credo y casarte por la Cienciología, mis padres llevaban 25 años casados por la Iglesia Católica y lo celebraron casándose por la Cienciología», contaba Iván Arjona. ¿Y hay boda cienciológica homosexual?

– Pues ahí me pillas, ni idea.

– ¿Cómo que ni idea?

– Nunca ha pasado, nadie lo ha pedido, y no sé si en EEUU [donde nació la confesión] se ha hecho… Tendría que preguntarlo…

– ¿Preguntarlo a quién?

– Pues a la central en Los Ángeles, a los que mandan…

El Vaticano de la Cienciología está pues en Los Ángeles, y su Biblia se disemina en las decenas de obras que dejó Hubbard, cuyas frases decoran la capilla de la boda, entre triángulos amarillos y pantallas de plasma de última generación.

La dianética, que así se llama el credo cienciológico, «se ocupa de la guerra porque hay una carrera entre la ciencia de la mente y la bomba atómica», dice un cartel, mientras otros exponen decálogos de conducta y fórmulas matemáticas para vivir mejor: «VP=ID», que quiere decir que el «valor potencial» de una persona depende de «su Inteligencia y su Dinámica». «Somos una religión práctica, sin dogmas, que sólo pide estudio, que quiere un mundo sin terrorismo ni drogas», dice Arjona.

Asegura que hay «unos 4.500» cienciólogos en la Comunidad de Madrid, y que «entran unos 50 ó 100 nuevos miembros» al año. Matrimonios se celebran «unos 10 cada año», todos aquí, en la megasede inaugurada en 2004 por el propio Cruise, que hoy por hoy es nada menos que el número dos de la Cienciología en la Tierra.

La boda, finalmente, es ni más ni menos que una boda al uso. El cura parece cristiano, excepto que la cruz que luce sobre la sotana es la cienciológica: tiene cuatro brazos más que la convierten casi en una estrella. Precedidos por unos violines místicos y por un farragoso discurso del presidente, los novios hacen acto de presencia. El cura se lía, pero Adam y Violaine se dan el arrobado sí quiero y son conminados finalmente a sellar su unión con sus labios.

elmundo.es

Vídeo: Vea las imágenes de la boda

APOYO

CAMINO

Integridad: El primer requisito para ser un buen cienciólogo es ser una persona íntegra y seguir el camino hacia la felicidad.

Conocimientos: A los nuevos fieles se les requiere a priori conocer los fundamentos de los 18 libros de Hubbard. «Vale con leerse dos capítulos. Hay que saber de qué va», matiza el presidente.

Solidaridad: Se espera que los fieles se involucren en la sociedad ayudando a los demás y siendo un ejemplo de conducta.

Mandamientos: No los hay, pero sí preceptos básicos, como honrar a los padres, no robar, amar a tus hijos o ser competente.

Confesión: La confesión es personal e introspectiva, aunque no es obligatoria. Tampoco lo es acudir a las reuniones dominicales o a la fiesta del cumpleaños de Hubbard (13 de marzo).