EMMANUELA ROIG – El País, Waco – 03/03/1993

La llanura de Waco donde se levanta como una fortaleza la granja de la secta Rama Davidiana permanecía ayer rodeada por 400 agentes federales con sus tanques, cárceles portátiles y, ambulancias preparadas para entrar en acción. El líder de la comuna, David Koresh, envió a media mañana una cinta grabada en la que anunciaba su rendición a cambio de que se emitiera un mensaje apocalíptico a través de la radio local. Sin embargo, cuatro horas después de que Koresh dijera que tanto él como sus fieles “se iban a entregar al mundo”, no se percibía en los alrededores de la granja conocida como Monte Carmelo más movimiento que el de unas vacas que pastaban plácidamente.

La atención subió de grado a la caída del sol cuando varios agentes federales manifestaron que llevaban más de media hora sin haber recibido comunicación alguna de los asediados.La secta religiosa había izado la bandera con la estrella de David en una de sus torres y autorizado la salida de 16 niños y dos mujeres que hablaban de seres sangrando y cadáveres como consecuencia del tiroteo que el pasado domingo acabó con la vida de cuatro agentes federales y dos miembros de la comunidad religiosa.

Los habitantes de Waco se acercaban a las barricadas policiales tratando de captar con sus cámaras de aficionados la esperada salida del líder religioso, que asegura ser la reencarnación del cordero divino del que habla el Libro de las Revelaciones. “Todo esto es muy triste”, comentaba el enfermero Robert German mientras relataba la llegada del cadáver de uno de los jóvenes agentes fallecidos durante la frustrada detención de Koresh.

La situación seguía siendo ayer extremadamente delicada, ya que la policía desconocía todavía la magnitud del arsenal que tiene en su poder la secta y temían la repetición de un nuevo fiasco. Algunas autoridades han criticado la planificación del asalto del domingo sin encontrar una explicación lógica al porqué fue llevada a cabo a media mañana, en lugar de esperar a que los 80 davidianos estuvieran dormidos.

El Departamento Federal de Tabaco, Alcohol y Armas de Fuego, una agencia federal dependiente del Departamento del Tesoro, no había perdido a tantos agentes en una acción desde que el cuerpo fue creado hace 21 años. A los 100 agentes que participaron en. la operación del domingo se unieron 300 agentes del FBI, de la oficina de sherif y de la policía local. Hay que viajar hasta este pueblo para comprender que un hombre que dice ser Jesucristo y tiene 15 mujeres haya podido almacenar un arsenal de armamento tal como. para que el sherif de la localidad diga que es superior al de su oficina y la policía del Estado juntas.

Variedad religiosa

Koresh ha vivido aislado en esta inmensa llanura y ha conseguido pasar más o menos inadvertido entre estos lugareños tejanos demasiado duros como para sorprenderse de sus violentas excentricidades. Los 100.000 habitantes de Waco, situado a unos 150 kilómetros al sur de Dallas, están acostumbrados a la variedad religiosa de una comunidad en la que conviven 200 iglesias. La última vez que volvieron la vista a la comuna fue en 1987 cuando un enfrentamiento entre David Koresh y George Rode, otro aspirante al liderazgo de la secta, se saldé a tiros. El jurado encontró al líder de la secta y a siete de sus miembros inocentes de la acusación de homicidio frustrado. Los davidianos regresaron a su llanura y el pueblo olvidó rápidamente el incidente. Ni siquiera los vecinos que sabían de sus prácticas militares encontraban algo censurable en ello.El líder de la secta, David Koresh, es un guitarrista frustrado que está convencido de que es la reencarnación de Jesucristo y que ejerce un absoluto control sobre los miembros de su secta. Koresh, que ahora tiene 33 años, se aprendió de memoria el Nuevo Testamento cuándo tenía 12 y todos los niños de su clase se burlaban de él por sus problemas para seguir las clases. Hijo natural de un carpintero, no conoció a su padre hasta que cumplió los 17 años, después de que recorriera las páginas telefónicas de Houston buscando hombres con el apellido Howell, el nombre que llevó hasta que decidió cambiárselo en 1990 alegando que David Koresh rimaba mejor con una pretendida carrera en el mundo del espectáculo.

Su madre, Boni, no consiguió darle un hogar a su hijo hasta que se casó con Roger Haleman en la década de los sesenta. David, que entonces se llamaba Bernon, era un niño solitario al que le entusiasmaba pescar.