EMMANUELA ROIG El País,  Waco – 21/04/1993

La tormenta de la noche del lunes enfrió las cenizas a las que ha quedado reducida la granja tejana de la rama de los davidianos y permitió ayer que los agentes federales iniciaran el rescate, de los cuerpos de los 69 adultos y 17 niños, que se cree que han perecido bajo las llamas de este apocalipsis decretado por el líder David Korésh. El fuego ha hecho desaparece rdel paisaje la fortaleza de los seguidores del hombre que creía ser Jesucristo y ha destruido las pruebas de lo que ocurrió en los 51 días de asedio, pero, sobre todo, ha dejado un gran número de preguntas sin respuesta que deberán ser contestadas por un equipo de forenses e investigadores federales.

Este masivo suicidio colectivo ha congelado la sangre de los habitantes de Waco que lo presenciaron en directo y ha llenado de horror a los familiares de los miembros de la secta que siguieron la muerte de sus seres queridos en directo a través de la televisión.La carretera de acceso a la granja tiene ese aire de desolación que queda tras un desenlace largamente esperado. Sin émbargo, no hay signos de alivio en Waco, porque ninguna de las personas implicadas que han fabulado durante 51 días sobre las características del desenlace podían esperar algo peor.

El FBI había discutido hace semanas con los bomberos planes para prevenir la posibilidad de un incendio. Sin embargo, el día que decidió asaltar la granja prefirió esperar a que se produjera la primera llama antes de que llegaran los bomberos al lugar de los hechos. Cuando llegaron, 35 minutos más tarde, a las cercanías del rancho de los davidianos poco quedaba por hacer. El fuerte viento que azotaba la llanura había extendido el fuego hasta casi consumir totalmente la estuctura de madera. Los bomberos se enfrentaban, además, a la dificultad añadida de que hacía semanas que el abastecimiento de agua había sido interrumpido por el FBI como parte de su guerra psicológica contra los habitantes del complejo.

El portavoz del FBI, Jeffrey Jamar, dijo ayer que no había avisado antes a los bomberos porque no quería arriesgar su vida desplazándolos hasta el lugar de los hechos.

Falta de paciencia

Los ex miembros de la secta Debbie Bunds y Mark Breauld fueron filmados mientras asistían en directo desde sus televisiones al suicidio colectivo de la secta a la que pertenecieron hasta hace tres años. Ellos, al igual que Jim West, que perdió ayer a SU mujer y a sus cinco hijos en el rancho de Waco, realizaron agrios comentarios contra la falta de paciencia demostrada por el- FBI. “David Koresh es, sin duda, el responsable del incendio. Él es el responsable de la muerte de los niños. Tuvo 51 días para dejarles salir y no lo hizo. Él tiene la responsabilidad de esta catástrofe explicó el portavoz del FBI para desvincular la decisión federal de lanzar los gases lacrimógenos para forzar la rendición de los miembros de la secta de la tragedia que llegó a continuación.Los agentes federales han asegurado que mientras lanzaban gas en el complejo vieron cómo miembros de la secta vestidos de negro derramaban combustible y prendían fuego al grito de “ya está ardiendo, ya está ardiendo”. Koresh había profetizado. un final apocalíptico para su secta. Según el FBI, haber cedido a la última de sus demandas para que se le permitiera descifrar los secretos del libro del Apocalipsis antes de rendirse no hubiera variado el trágico final, ya que las autoridades están convencidas de que éste era el final que él perseguía desde un principio.

La última persona ajena al FBI que hablé con Koresh, su abogado, Dick De Guerin, aseguró ayer que no había percibido en sus conversaciones con el líder religioso ninguna intención de quitarse la vida. Según el abogado, la acción del FBI precipitó el suicidio colectivo al cambiar su técnica de mantener la paciencia por una acción agresiva. “Ver cómo los tanques levantan los muros de tu casa e inyectan gases lacrimógenos sólo puede ser interpretado por los que lo ven desde dentro como la llegada del apocalipsis”, dijo el letrado antes de añadir que la acción del FBI no estaba justificada.

Una de las grandes incógnitas que quedan tras la destrucción del rancho es por qué el FBI decidió pasar a la acción precisamente ayer, tras una paciente espera de 51 días.

Tres posibidades

Ayer se empezaron a unir las piezas para reconstruir el complejo rompecabezas de lo que ha ocurrido. Sólo nueve seguidores de los davidianos sobrevivieron al incendio. Cinco de ellos están ingresados en priísion y cuatro en hospitales para tratar sus quemaduras y fracturas óseas. Todos ellos están bajo el control del FBI, que tiene restringido el acceso a la prensa.El resto de los davidianos están presuntamente carbonizados bajo los escombros y ahora serán los forenses Jos que deterininen lo sucedido durante los últimos minutos antes de su fallecimiento. “Vamos a centrar nue stra investigación en tres posibilidades: la primera, en que antes de que se iniciaran las llamas hubieran decidido envenenarse; la segunda, que hubieran fallecido por disparos, o que hubieran decidido ahorcarse”, explicó el jefe de forenses del condado de Tarrant, Ed Bodiford.

En Waco se vive el día después de la catástrofe desde muy distintas perspectivas. Los agentes del FBI insisten en que lo que-ha ocurrido allí ha sido la consecuencia de la locura de un fanático por llevar a la muerte a sus seguidores. Los especialistas en tácticas terroristas coinciden en parte con el abogado de Koresh en apuntar una serie de errores tácticos por parte del FBI, como no llevar el coche de bomberos y decidir agujerear con tanques la vivienda de los davidianos como un elemento precipitador de la catástrofe.

La furia popular se centra en cómo el FBI no pudo, o no supo, en los 51 días que tuvo para preparar su estrategia, idear un plan que protegiera de este desenlace a los niños.