El Dia (España), Noemí Jabois, 13.03.2016

Cerca de 3,5 millones de personas de más de 150 países han acudido al llamamiento de un famoso gurú para celebrar el 35 aniversario de sus enseñanzas con un titánico festival cultural en Delhi, que se desarrolla pese a ser multado por antiecológico y ser criticado por su uso de recursos públicos.

Mientras líderes políticos y empresariales debaten en el foro internacional matutino, miles de artistas ensayan en el gigantesco escenario de casi 3 hectáreas bailes indios, danzas chinas y demostraciones budistas con las que amenizan las tardes del festival durante tres días desde el viernes.

Las aceleradas indicaciones de una voz femenina afanada en poner orden a las actuaciones se intercalan en los altavoces con canciones de Bob Marley, a tono con los ideales conciliadores del gurú Sri Sri Ravi Shankar.

“El mundo entero es nuestra familia”, esa es la principal idea que quiere trasladar el gurú, “embajador de la paz y la prosperidad”, explica a Efe el devoto y voluntario en la organización del evento Trilok Jindal.

La celebración del festival, que arrancó en presencia del primer ministro indio, Narendra Modi, es especialmente importante en momentos de expansión del extremismo, agregó Jindal.

La humanidad debe “celebrar” su “diversidad”, dijo, tal y como predica el líder espiritual de media melena, barba y permanente envuelto en una suerte de toga blanca.

La doctrina de Shankar, El Arte de Vivir, está establecida en 155 países, los mismos que cuentan con representación en el evento, aunque el voluntario asegura que también han invitado a participar a otras naciones.

Algunos de ellos, dijo, aceptaron unirse al festival que llevan dos años preparando y en el que participan de forma “totalmente gratuita” unos 37.000 artistas.

Y esa ha sido la principal motivación de Ramesh Seni para viajar más de 800 kilómetros desde su natal estado de Madhya Pradesh, disfrutar del “arte” de otros lugares del mundo y “ver qué es diferente entre la India y otros países”.

No obstante, reconoce a Efe que las enseñanzas del gurú, al que sigue desde hace un año, también ayudaron a fraguar su interés en el evento, al que hoy acudió con 5 horas de antelación para asegurarse un puesto en primera fila. A media mañana es uno de los pocos que se encuentran en el lugar.

Hacia el mediodía, enjambres de devotos inician el peregrinaje de un par de kilómetros entre las puertas de acceso y el lugar en el que se ubica el escenario.

Miles de personas inundan los caminos embarrados por la lluvia y desfilan ante la atónita mirada de los campesinos en cuyas tierras se ha improvisado el vasto recinto.

Entre las infraestructuras creadas para la ocasión se encuentran dos puentes que permiten a la muchedumbre cruzar de un lado al otro del río Yamuna, una obra construida por militares indios y que en los últimos días ha desatado fuertes críticas por el uso de recursos públicos para un evento “privado”.

Detractores y críticos se enfrentan en la redes sociales sobre los graves embotellamientos de tráfico generados a causa del festival y sobre la seguridad del escenario, después de que el gubernamental Departamento de Trabajos Públicos cuestionase la estabilidad de la enorme estructura en un informe.

No obstante, la controversia más candente gira en torno a los posibles perjuicios medioambientales.

El Tribunal Verde Nacional impuso a la organización esta semana una multa de cerca de 750.000 dólares, aunque le permitió seguir adelante con la celebración con algunas condiciones.

El profesor de El Arte de Vivir Abhishek Pathan aseguró a Efe que este domingo, cuando finalice el evento, van a “dejar el lugar incluso más limpio de lo que estaba, y recordó que los devotos de Shankar ya realizaron en el pasado una campaña masiva para limpiar el Yamuna.

“Ha habido un poco de controversia, pero algo bueno está en marcha así que debemos quedarnos con la perspectiva más amplia y lo que el evento nos va a dar en el futuro”, indicó.