JOSE MANUEL CARCASES| SOCIEDAD| 29.06.1990

MADRID.-

El policía infiltrado en la secta Centro Esotérico de Investigaciones Sociológicas (CEIS), Antoni Tarrida, estuvo a punto de caer bajo el poder mental y físico del llamado «dios» del grupo, Vicente Lapiedra, según declaró a El MUNDO un dirigente de la Dirección General de Cataluña. Las fuertes terapias desestabilizadoras de la personalidad a las que se vio sometido en la organización fueron la causa qup provocaron la crisis del policía. El responsable del Cuerpo de Seguridad afirmó que actualmente Tarrida se encuentra fuera de servicio ya que se le ha concedido un permiso indefinido de vacaciones «para que se olvide de este caso tan trágico para él». Personas cercanas al funcionario de policía señalaron que sufrió varias crisis emocionales de marcada intensidad «hasta el punto que creíamos que se iba a volver loco». Antoni Tarrida, miembro de los Mosos d’Escuadra, estuvo infiltrado durante 1984 por un periodo de seis meses en la secta CEIS, que actualmente está siendo juzgada en la Audiencia de Barcelona. A la secta se le inculpan delitos de corrupción de menores, inducción de prostitución e intrusismo profesional. Tarrida contactó con un líder de la secta CEIS diciéndole que un amigo le había recomendado su gabinete psicológico para solucionar una fuerte depresión que padecía. Una vez infiltrado en la secta tuvo que someterse a la llamada «doctrina del pensamiento» para conseguir una liberación «almacuerpo» que él fingía necesitar. Esta fuente añadió que la terapia que le propusieron a Tarrida consistía en practicar el sexo con cualquier persona de la secta que le tocase en un juego de azar, sin distinción de sexo ni edad. Según estas mismas fuentes, Tarrida fue obligado a mantener relaciones sexuales con una adolescente, situación que evitó. Ante la negativa del policía, la joven se alarmó e informó a sus superiores. Este hecho provocó las sospechas de los sectarios y su posterior detención por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado. El responsable de Seguridad de Cataluña, que quiso omitir su nombre «por posibles represalias de CEIS», explicó que Tarrida ha vuelto a recordar con el juicio todo lo que sufrió cuando se hizo pasar por uno de los adeptos de la secta». La presidenta de la comisión antisectas de España, Pilar Salarrullana, explicó que la experiencia vivida por el policía «no se le podrá olvidar nunca, siempre le quedará algún rasgo perjudicial en su personalidad».