Un forense consideró al creador de la secta responsable pleno de sus actos

El País, Madrid – 09/12/1984

El informe médico forense realizado sobre Eduardo González en 1976, tras su detención, indica que es una “persona normal”.Eduardo González explicó que “había sostenido con cierta asiduidad relaciones homosexuales con chicos”. Relató los inicios de su tendencia bisexual y de la formación de Edelweis, y cómo su esposa le abandonó al descubrir sus relaciones homosexuales con los niños que recibía en casa, a los que había dado carnés de un partido nazi que intentaba formar, según dijo a su esposa para que no sospechara. La mujer se marchó con su hija a vivir a EE UU.

Intentaba sacar a los muchachos de los billares y crear una juventud más sana”, afirmó, e intentaba vencer su atracción hacia ellos. “Les decía que debían ser buenos, hacer deportes y prestar atención a su familia”.

En este sentido, puso de relieve su “debate interno, porque le resultaba imposible de compaginar la atracción que sentía por los chicos y el deseo de promover la perfección moral de ellos”. Afirmó que deseaba que su actuación no les hubiera causado “daño espiritual, ni trauma psíquico”, y, para él, “ser internado en un centro donde corregirse”.

El informe médico forense de Eduardo González, realizado por el doctor Manuel Sancho, con fecha de 31 de mayo de 1976, señala que “el explorado está lúcido, coherente, bien orientado en el espacio y en el tiempo y también en cuanto a su persona”. Y añade: “Son normales su inteligencia, el curso de su pensamiento, la atención y la memoria. No se aprecia la existencia de ilusiones, alucinaciones, fobias, obsesiones u otros psicopáticos”.

Eduardo González aseguró al forense que sus relaciones homosexuales sólo habían consistido en masturbaciones, excepto en una ocasión en que había realizado el coito oral. El informe precisó que en el reconocimiento fisico no hemos hallado estigma de práctica habitual de coito anal”, y concluía que desde el punto de vista psiquiátrico “son plenamente imputables sus actos por tener inteligencia normal y unos frenos inhibitorios más que suficientes para elegir libremente en su actuar”.