JULIO M. LÁZARO – El País, Madrid – 10/10/1991

Soledad Cazorla, la fiscal del caso Edelweiss, concentró en el triunvirato integrado por Eduardo González Arenas, Eddie; Carlos de los Ríos, e Ignacio de Miguel, las principales responsabilidades por presunta corrupción de menores en la secta. En su informe final, la fiscal redujo el número de delitos y la cuantía de las penas solicitadas, aunque dejó claro que los procesados utilizaron a los menores para “satisfacer su desviado instinto sexual”.

La fiscal defendió ayer unas conclusiones elaboradas años atrás por Carmen Tagle, la fiscal asesinada por ETA, aunque redujo los 75 delitos apreciados por su predecesora a 28, el número de testigos que han comparecido ante el tribunal para acusar a los procesados de someterles a prácticas pederásticas. La solicitud final quedó en 164 años para Eddie (18 años de prisión, en aplicación del triple de la pena más grave), 64 años para Carlos de los Ríos e Ignacio de Miguel (7 años de cumplimiento) y 14 años para los demás procesados (un año y medio de cárcel).Tanto la fiscal como los acusadores particulares retiraron la acusación por falta de pruebas contra José Luis Mariño, El viejo, que abandonó el banquillo de los acusados. La fiscal explicó que su modificación respondía al intento de acomodar las penas a la responsabilidad de cada procesado en los hechos.

En su extenso informe, describió las fases de captación y aleccionamiento de los niños con historias de planetas antes de someterles a abusos sexuales. Sin cargar las tintas, explicó las responsabilidades de cada uno de los procesados apoyándose en las declaraciones de los testigos.

El ‘toque’ de Eddie

La fiscal recordó que Eddie negó en el juicio que fuera homosexual. “Ojalá hubiera sido sólo homosexual”, agregó Cazorla, “porque. mientras no se utilicen niños, cada uno es muy libre de elegir su sexualidad”. Reconoció haberse sentido “conmocionada” por la impavidez de Eddie y destacó su liderazgo indiscutible: “Quien ha pasado por este grupo, ha pasado por el toque de Eduardo González Arenas”. También recordó que Eddie fue condenado con anterioridad por hechos idénticos.Las palabras más duras de la fiscal fueron después para Ignacio de Miguel, a quien atribuyó mayores responsabilidades por su “inteligencia natural” y por el “ambiente” cultural en que se ha desarrollado. Según la fiscal, Iñaki de Miguel “sabía lo que estaba haciendo” con mayor claridad que los demás y “tenía más poder” en el grupo debido a sus aptitudes. También recordó que el Derecho Penal es personal y “aquí sólo se está juzgando a lñaki y a nadie más”.

Respecto a Carlos de los Ríos, el número 2 de la secta, la fiscal le felicitó por haber sido el único capaz de confesar los hechos ante el tribunal”. “Me alegro porque este juicio haya servido para romper su vínculo con Eddie” dijo.

El acusador Fernandó Oliete comparó a Edelweiss con otras sectas y subrayó la preparación paramilitar que se impartía a los niños en Edelweiss. Los acusadores mantuvieron las penas solicitadas.

El defensor de Eduardo Gómez Ballesteros, otro de los procesados, pidió al tribunal que solicite el indulto para todos los acusados en el caso de que los condene a prisión. El defensor de De Miguel pidió su libre absolución.