JULIO M. LÁZARO – El País, Madrid – 25/09/1991

Los guardias de hierro de la secta edelweiss mantuvieron ayer en el juicio un muro de silencio en todo cuanto tuviese que ver con supuestas relaciones homosexuales con los niños que llevaban de acampada y endosaron a su antiguo líder Eduardo González arenas, eddie, toda una gama de perniciosas influencias sobre ellos. eddie, dicen ahora, “era como un dios”, como un “mesías salvador de todos los males del mundo” que les dominaba hasta el punto de enviarles a berlín en 1983 para “saltar el muro y rescatar a una familia”

Los antiguos hombres de confianza de Eddie, guardias de hierro del planeta Delhais, atribuyeron invariablemente al “carisma” de González Arenas, a su “fuerte carácter” o a su “capacidad de convencimiento” el “lavado de cerebro” que a todos les hizo creer en príncipes planetarios y traslados interestelares para elegidos. Carlos de los Ríos Ferreiro, señalado por los demás como el segundo de Eddie, fue quien más se esforzó por demostrar el “total y absoluto lavado de cerebro” que su ex jefe le habría practicado. De los Ríos confesó haber alcanzado el grado de guardia de hierro, llevar un anagrama marcado a fuego bajo la axila y haber marcado a otros guardias con un alambre candente.Desde que le conoció a los 12 años hasta hace escasos días, De los Ríos siguió considerando a Eddie un extraterrestre, un “enviado de las estrellas”. “Si usted, con 12 o 13 años, se sitúa en un campamento, al lado de una hoguera y bajo una noche estrellada y le empiezan a hablar de planetas, estoy por asegurar que usted lo habría creído”, le dijo De los Ríos a la fiscal con toda desfachatez.

Para Eddie, De los Ríos sólo tuvo descalificaciones: “No sólo me ha explotado” dijo, “sino que me ha humillado y aplastado mi personalidad”. Bajo su influjo no sólo intentó llegar a Berlín para rescatar a una familia del otro lado del muro, sino que escribió cartas desde la cárcel sugiriendo que las historias de homosexualidad de los niños eran para ocultar algunos casos de incesto de los padres.

Sin embargo, al igual que los otros seis procesados que ya han declarado, De los Ríos no vio “ningún comportamiento anormal, sexualmente desviado”, en ningún miembro del grupo, ni en el propio Eddie. Carlos de los Ríos también negó que hubiese masturbado al procesado Javier Marcos Martínez, a preguntas del defensor de éste.

En la sesión de la mañana, que quedó interrumpida durante dos horas por una amenaza de bomba en el palacio de Justicia, otro de los procesados, Antonio Gutiérrez Jiménez, Toño, aceptó que Eddie fuera una especie de flautista de Hamelín, tal como le definió el acusador Fernando Oliete, porque “alejaba a los niños de sus padres”. Para magnificar su victimización por parte de Eddie, tanto Gutiérrez como Eduardo Gómez Ballesteros, Edgar, dijeron que aún seguía creyendo en cuentos planetarios cuando cumplieron la mayoría de edad o ingresaron en la universidad.

Declara ‘El Viejo’

El procesado José Luis Mariño Martínez, de 51 años y apodado El Viejo, no pertenecía a Edelweiss. Propietario de un pub en Canarias, facilitó un apartamento de su propiedad a Eddie y a otros tres o cuatro miembros del grupo que fueron a trabajar un verano allí. El Viejo negó haber mantenido relaciones sexuales con el procesado Javier Bueno Huertas, El Bicho, y negó haber realizado “un seguimiento” de miembros de Edelweiss por Vigo, Madrid, Cercedilla y Portugal aunque admitió haber coincidido con ellos en estos lugares.

Mariño descartó haber dormido con Javier Bueno en la misma cama en su apartamento de Canarias, pero admitió que en Cercedilla si lo hicieron. “No fue por una relación de convivencia”, aseguró, “sino porque en el chalé no había otra cama”. A preguntas de la fiscal, también negó que Javier Bueno le hubiese masturbado delante de niños de Edelweiss.