La demanda de extradición contra los dirigentes de Edelweis les acusa de prostitución infantil

NICOLE GUARDIOLA – El País, Lisboa – 21/12/1984

El delito de prostitución infantil es el motivo invocado en la demanda de extradición de Eduardo González Arenas y los otros tres españoles detenidos en Lisboa desde el pasado día 4, según ha revelado una fuente portuguesa relacionada con el caso. El hecho de pertenecer a la secta Edelweis se menciona como referencia, sin que se considere delito, ya que este grupo no está caracterizado como organización de malhechores.

Los detenidos son, además de González Arenas, sus lugartenientes en la organización Edelweis Carlos de los Ríos Ferrera, Rafael Dueño Huertas y Antonio Gutiérrez Redondo, los tres de Madrid. En la capital portuguesa se considera muy probable que su extradición a España se produzca antes de fin de año.La demanda de extradición, formalizada el pasado viernes por las autoridades españolas ante el ministro portugués de Justicia, Rui Machete, será examinada en consejo de ministros, pero la decisión la tomará el Tribunal de Apelación de Lisboa y en este momento se encuentra pendiente del dictamen que debe presentar la Fiscalía General de la República Portuguesa.

Sin ahogado

Los detenidos pueden recurrir contra la autorización de extradición ante el Tribunal Supremo, pero por el momento ningún abogado portugués ha aceptado hacerse cargo de su defensa, probablemente a causa del tipo de delito de que son acusados. Por este motivo, el Consulado español en la capital portuguesa se ha ofrecido para conseguir a los cuatro detenidos un abogado español que garantice su defensa y asistencia jurídica.La policía judicial portuguesa, por otra parte, investiga posibles ramificaciones del grupo de González Arenas en Portugal. Parece confirmarse que la elección de este país por los cuatro fugitivos para eludir la orden de busca y captura dictada por la autoridad judicial española no se debió a una casualidad o a la simple vecindad geográfica.

La policía portuguesa interrogará al dueño de la pensión en cuya casa particular se encontraban hospedados González Arenas y sus tres compañeros cuando fueron detenidos, así como a otras personas cuya identidad todavía no ha sido revelada. No obstante, según una persona ligada a las investigaciones, no se ha practicado hasta la fecha ninguna nueva detención.