RICARDO SOCA, – Brasil – 07/09/1995

Una ultramoderna guerra religiosa a través del éter, muy al estilo de este final de siglo, se está desarrollando en Brasil entre dos importantes canales de televisión.Por un lado, la poderosa Red Globo, la cuarta mayor cadena de televisión convencional del mundo. Por otro, la TV Record, que pertenece a la llamada Iglesia Universal del Reino de Dios, una secta fundada en 1977 en un caserón suburbano de Río, hoy convertida en imperio financiero y de comunicaciones, con filiales en varios países de América y Europa.

Mientras sus templos se multiplican como hongos en todo el mundo, su líder y fundador, el autotitulado obispo Edir Masedo, un hombre sin recursos hace dos décadas, posee hoy varias emisoras de radio la TV Record y un semanario religioso que edita 700.000 ejemplares, la segunda mayor tirada de Brasil. A medida que la crisis económica va acabando uno a uno con los cines cariocas, las salas se convierten en templos de la Iglesia Universal, con las cuales el controvertido obispo engorda cada semana su fortuna.

La guerra comenzó hace un mes, cuando Globo llevó al aire un reportaje sobre la secta de Masedo, con imágenes tomadas con una cámara escondida en uno de los templos, para mostrar cómo los pastores inducen y presionan a los fieles para que donen más y más dinero.

La Iglesia Universal respondió de inmediato abriendo fuego sobre Globo a través de sus medios de comunicación. La prensa de Masedo citó varios ejemplos de lo que llamó el “mal ambiente que reina en los estudios de la Globo”. Entre estos ejemplos mencionó el asesinato, ocurrido hace casi tres años, de la actriz Daniela Pérez, muy conocida en España por la telenovela Vientre de alquiler.La guerra prosiguió cuando la TV Record exhibió un programa de debates destinado a atacar a Globo. Ésta le respondió el pasado martes al estrenar la miniserie Decadencia, cuyo protagonista es un villano muy similar a Masedo, que amasa una rápida fortuna mediante la creación de una secta.

 

El “canal del obispo”, por su parte, proyecta reforzar su arsenal con una nueva arma: una miniserie cuyo protagonista es “un periodista mediocre que hereda un diario fallido, hace un pacto con el diablo, funda una emisora de televisión y se enriquece locamente”, según resume el autor, Romero Machado. Ejecutivos de la Record admiten que el personaje recuerda mucho a Roberto Marinho, el dueño de la Globo, quien a los 92 años es uno de los hombres más poderosos de Brasil.