La Vanguardia (México), César Gaytán y José Reyes, 14.02.2013

Luego que se difundieran más detalles de los abusos que se perpetraron al interior de una secta denominada “Defensores de Cristo” que operó en Torreón, Coahuila, el obispo de la Diócesis de Saltillo, Fray Raúl Vera López, señala la gravedad de que existan estos grupos.

Aunque explicó que no ha recibido quejas o denuncias personalmente ni en el centro de derechos humanos de la Diócesis, dijo que es fundamental que dichos casos se turnen ante la Procuraduría General de Justicia del Estado o instancias correspondientes.

“Ese es el problema de un grupo cerrado, que el jefe de ese grupo es todo, en cambio en una iglesia formal, como la Católica, que si un párroco comete un abuso a los derechos humanos tiene el recurso del vicario foráneo. Luego está el Obispo. Y si no le hace caso, luego está el Arzobispo y  sino el Nuncio, y eso es estar en contacto con el santo padre”, detalló.

Sin embargo, cuando alguien dirige una secta, añadió, puede hacer lo que se le ocurra y no hay quien lo regule.

Sin quejas

Al reiterar que no existe ninguna queja ante la Dirección de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado contra alguna agrupación denominada “Defensores de Cristo”, Luis Humberto Ruiz Cabello informó que en Coahuila hay 485 iglesias o templos en funcionamiento.

Ratificó que en sus registros, por lo menos en Coahuila, no existe tampoco ninguna asociación o religión registrada con ese nombre.

El funcionario estatal informó que en la entidad, oficialmente registradas hay 10 asociaciones religiosas o religiones propiamente dichas, registradas, más una en proceso que no ha terminado con sus trámites.

Dijo que actualmente entre esas 10 asociaciones religiosas, en conjunto tienen 485 iglesias, templos o sitios donde se realizan sus ceremonias. Ruiz Cabello apuntó que en sus registros se apoyan en la coordinación que tienen con los municipios.

VANGUARDIA publicó ayer que una entrevista con Ariel —nombre ficticio de una mujer originaria de La Laguna—, quien narró en exclusiva desde Sudamérica los abusos que los dirigentes del presunto grupo religioso “Defensores de Cristo” cometieron contra las mujeres de la secta.

Abusos sexuales, robos, fraudes y hasta obligarlas a comer vísceras de animales con la promesa de alcanzar milagros, fueron algunos de los maltratos que la coahuilense dijo que ella y otras mujeres padecieron dentro de la referida secta.

Ruiz Cabello dijo que precisamente el problema para que se generara tanta polémica fue que en esa secta se vio involucrada la mujer coahuilense .

El funcionario aseguró que hasta el momento, en la entidad no se han presentado problemas de ese tipo en las organizaciones registradas ante ellos.