La Vanguardia (México), Édgar Moncada/ Quitzé Fernández, 14.02.2013

Saltillo.- La regulación de los supuestos Centros de Bioprogramación, como el creado por los integrantes de la secta “Defensores de Cristo” está fuera del marco regulatorio de la Ley General de Salud y de las normas correspondientes, dijo Julio Ramírez Hernández, subdirector de Regulación Sanitaria la Secretaría de Salud en Coahuila.

“Ello en virtud de que algunas terapias alternativas que no tienen fundamento científico, como este caso, están fuera de su marco regulatorio”, manifestó el funcionario estatal, quien añadió que para la revisión de estos centros se aplican normas que no corresponden a este caso.

Teóricamente, la bioprogramación consiste en una técnica que consiste en la programación o reprogramación de la mente a través de un cambio de conceptos, ideas o creencias con el fin de que la persona alcance un equilibrio, así como un bienestar emocional.

VANGUARDIA publicó ayer que una secta que operaba en el noreste del País y que practicó la trata de personas, afectando incluso a mujeres originarias de Torreón, operando inicialmente como un centro de “bioprogramación” al que después de introdujeron elementos religiosos.

Controlaba secta a seguidores por internet

La secta Defensores de Cristo estaba construida en una forma piramidal, donde Ignacio González de Arriba controlaba a muchos de sus seguidores a través de Internet, estafando a personas de distintas nacionalidades a través de Market2000.

Laura, una mujer de Córdoba, Argentina, contó cómo la secta se llevó a su marido a Nuevo Laredo, teniéndolo en malas condiciones en el rancho donde vivían para que regresara a su país a recolectar adeptos.

Fue hace nueve años que su esposo Juan fue reclutado a través de Internet, su principal contacto fue Shoucri Elmernessi, Tito, líder de la Sección 33, la rama de la secta que distribuye propaganda en redes.

Juan dejó Argentina y estuvo en Nuevo Laredo, Tamaulipas, del 29 de enero a 28 de octubre de 2012, intercambiaba correos con Gustavo Baffalo Scarfo, un argentino que fue capturado en la finca donde vivían los seguidores de Ignacio González.

A su regresó instaló una sede de Defensores de Cristo la calle Rioja 1781, en Río Cuarto, Argentina, donde aún opera.

“Cada vez era una persona más violenta, estaba menos tiempo conmigo”, cuenta su mujer.

“Dejó el trabajo que tenía con su papá. Cuando se fue a México invirtió mucho dinero, a veces me hablaba y decía que en el rancho donde vivían se metían con muchas mujeres”.

La cuenta de los seguidores de Cristo en Argentina es 0167777100002081569180, en Citibank, a nombre de José Scarfo, familiar de Gustavo Baffalo.