Pulso (México), 13.02.2013

Una mujer originaria de Torreón, identificada como “Ariel” y casada con uno de los líderes de Defensores de Cristo, denunció que las mujeres que eran parte de la secta eran víctima de abusos sexuales, robos, fraudes, e incluso eran obligadas a “comer vísceras” de animales.

“Ariel” presentará su testimonio ante la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra).

El 23 de enero de 2013, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Procuraduría General de la República (PGR) aseguran la finca de los Defensores de Cristo, en el kilómetro 14 de la Carretera 85 Nuevo Laredo-Monterrey. El grupo plagiaba migrantes de diferentes nacionalidades, a cuyos familiares exigían fuertes cantidades de dinero.

En el lugar fueron rescatadas 24 personas: 6 españoles, 2 brasileños, 2 bolivianos, 2 venezolanos; 1 argentino, 1 ecuatoriano y 10 mexicanos. Ignacio González de Arriba, español; José Losanger Arenas Segovia, venezolano, y Tito Schourci Mohammed, colombiano, están presos en el penal de Matamoros, acusados de abuso contra mujeres y menores, así como trata de personas.

“Ariel” declaró en una entrevista con Vanguardia, diario de Saltillo, que su esposo, José Losanger Arenas Segovia, la obligaba a conseguirle prostitutas e incluso a acostarse con otras mujeres.

“Dormí con mi perro en el patio”, dijo al diario coahuilense. “Cuando [mi esposo] se metía con prostitutas tenía que estar en la recámara presenciando aquello, y si no lo hacía no había comida, no había baño. Estuve hasta dos o tres días sin comer”.

Fue Ignacio González de Arriba –líder de la secta– quien introdujo en 2007 la religión al Centro de Bioprogramación que instaló con su esposo –y en donde ella trabajaba. Crearon una red de feligreses que se expandió a través de Internet en distintos lugares de Latinoamérica, hasta acumular cerca de 10 mil seguidores en países como Argentina, Colombia y Perú, según explicó Olivia Castillo, otra de las denunciantes. citadas por Vanguardia.

“¡Claro que nos hacían acostarnos entre mujeres!”, denunció, “él decía que dentro de sus preceptos estaba permitida la poligamia, pero solo de hombres. Las mujeres tenían que ser bisexuales. Ellos podían verte, más no tocarte. Ignacio disfrutaba viendo orgías de mujeres”.

Defensores de Cristo prometía la vida eterna, riquezas y el don de hacer milagros, porque aseguraban que Ignacio González había muerto y resucitado; en España se hacía llamar Maestro Fénix. González les decía que necesitaba tener sexo con tres mujeres al día, pues eso le daba magia, razón por la que pedía a sus seguidoras tener relaciones con él, o que le consiguiera prostitutas.

“Papá Dios me dijo que promovamos la poligamia como algo bendito a los ojos de Dios, y la riqueza económica como algo importante”, argumentaba el hombre actualmente detenido.