CARLOS ÁLVARO ROLDÁN. Corresponsal| CULTURA| 16.11.2007

BERLÍN.- Más de 12 millones de metros cúbicos de escombros acumulados durante 20 años y con cierta aureola de mal fario entre los berlineses. De cada uno de ellos es ya el nuevo feliz propietario el poco ortodoxo director de cine David Lynch, creador de Terciopelo azul, El hombre elefante y la serie de televisión Twin Peaks (ahora en DVD).

Y el ínclito Lynch creará, en la colina artificial conocida como Teufelsberg (La montaña del Diablo), en un antiguo centro de espionaje de EEUU al norte de Berlín, en pleno bosque, una suerte de universidad esotérica para el grupo Meditación Trascendental (MT), considerado una secta por numerosos gobiernos de la Unión Europea (UE), entre ellos el alemán.

«Yo practico la meditación a diario desde hace 35 años», asegura el director en el popular diario Bild, que ayer dedicaba toda una página a la ceremonia de la colocación simbólica de la primera piedra del centro. Un acto que contó con la presencia del propio Lynch junto a su impresionante limusina blanca, la del gurú de la rama alemana de MT, el voluminoso Emmanuel Schiffgens, y una decena de los 2.000 miembros con que cuenta este grupo en el país. Y cada uno de ellos con una efectista antorcha en medio de la noche.

Lynch es miembro de MT desde 2000, y en 2005 creó una fundación, que lleva su nombre, destinada a difundir las enseñanzas del grupo entre los estudiantes de Estados Unidos. Meditación Trascendental fue creado por el indio Maharishi Mahesh Yogi en los años 50. Éste se convirtió en una especie de icono mundial en los 60 tras la conversión mediática de los Beatles en la sede espiritual del movimiento en Rishikesh (India). Varios de los temas elaborados en esos días fueron volcados en su White album, de 1968. Otras estrellas de Hollywood y de la música, como Donovan, Beach Boys y Clint Eastwood flirtearon con Mahesh hasta que su estrella declinó en los años 80.

MT asegura difundir disciplinas de los Vedas de la India y un sistema de cuidado y prevención de la salud conocido como «ayurveda maharishi». Mediante una técnica especial de meditación hindú, salpicada de elementos religiosos, la secta afirma que el individuo puede mejorar su calidad de vida y acercarse de alguna manera a Dios.

La meditación, según la Sociedad Federal de Asesoramiento sobre Sectas de Alemania (AGPF), se alcanzará con la repetición de un mantra durante 20 minutos, dos veces al día. Y para conseguir la oración hindú el postulante deberá pasar un curso por el que pagará unos 2.300 euros.

Pero parece barato si con la letanía fielmente repetida le garantizan al candidato, según denuncia la AGPF, la posibilidad de levitar, ser invisible e incluso inmortal, chequera por delante. La secta, extendida por todos los continentes y con una estructura interna «antidemocrática», según el organismo alemán, cuenta con más de 15.000 seguidores.