El Periódico (España), 28.04.2009

Cuando el pasado mes de diciembre las autoridades de la isla francesa de Reunión, en el océano Índico, inauguraron la nueva prisión de Saint-Denis, difícilmente podían imaginar que apenas cuatro meses después el nombre de esta pequeña y modernísima cárcel iba a dar la vuelta al mundo por culpa de la espectacular fuga de tres de sus reos a bordo de un helicóptero. “En nin-

gún momento se nos pasó por la cabeza que alguien pudiera utilizar un helicóptero para escapar de una isla donde las posibilidades de huida al extranjero son muy reducidas”, se-

ñaló ayer el prefecto Pierre-Henry Maccioni. Y, sin embargo, a alguien sí se le pasó por la cabeza: al líder de una secta pedófila condenado a 15 años de reclusión por violaciones y agresiones sexuales a menores.

Ocurrió a media mañana, a plena luz del día. Un aparato de vuelos turísticos que había sido secuestrado por tres hombres armados se posó en el patio de la prisión y allí recogió a Juliano Verbard, de 27 años, cabecilla del grupo Corazón Doloroso e Inmaculado de María, y a dos de sus secuaces. El aparato se volvió a elevar y trasladó a los fugados a cerca de un kilómetro de distancia de la cárcel, donde les esperaba un furgoneta de color blanco en la que huyeron dejando abandonado el helicóptero.

Verbard empezó a reclutar adeptos para su secta en el 2002, cuando anunció que la Virgen María se le aparecía el octavo día de cada mes justo a las diez de la noche. Cobraba 20 euros a todo aquel que quisiera ser testigo de una de esas apariciones marianas. Cinco años después, un juez dictó una orden de busca y captura contra él por varios delitos de violación y agresión sexual perpetrados en el 2003 contra dos menores de 9 y 13 años cuyos padres eran miembros de la secta. Aun sabiéndose perseguido por la policía, en agosto del 2007 Verbard secuestró a un adolescente de 12 años, Alexandre, y lo presentó ante sus adeptos como el elegido para sucederle al frente de la secta. La desaparición del joven causó una gran conmoción entre los habitantes de la isla, que se movilizaron para dar con él. Al cabo de una semana, la policía logró rescatarlo sano y salvo y detuvo al gurú pederasta, que fue condenado a 15 años de prisión.

Dos secuaces

En su espectacular fuga, a Verbard le acompañaron otros dos miembros del organización: su amante, Fabrice Michel, de 24 años, y el padre de este, Alexin Michel, de 51. Ambos cumplían condena por su implicación en el secuestro del joven Alexandre.

En la última década, media docena de fugas en helicóptero han puesto en evidencia la seguridad de algunas prisiones europeas. El caso más sonado fue el de los convictos griegos Vassilis Paleokostas y Alket Rizaj que utilizaron un helicóptero para escapar de la cárcel ateniense de Korydallos en junio del 2006 y, tras ser localizados y detenidos, volvieron a hacer lo mismo el pesado mes de febrero.