AFP (Francia), Idriss Issa, 20.04.2011

El gurú de la secta “Corazón Doloroso e Inmaculado de María”, Juliano Verbard, y su amante, fueron condenados el pasado 20 de abril por la Audiencia de lo Criminal de Saint-Denis-de-La-Réunion (Francia) a 9 años de prisión y trece discípulos a penas menores por el rapto de un niño de 12 años, ordenado, según ellos, “por la Virgen”.

“Pequeña azucena de amor”, nombre que afirmaba haber recibido de la Virgen cuando en una de sus apariciones mensuales, Juliano Verbard, un frágil joven de 28 años, no había sido demandado más que por complicidad. Sus discípulos siempre lo han dejado libre de acusación en el doble rapto del pequeño Alexandre en 2007. “Obedecí un mensaje de la Virgen pidiéndonos coger a Alexandre para hacerlo sacerdote”, dijo Sandrine Hoarau, de 31 años, ex-profesor de biología, uno de los “cerebros” de la operación. “Juliano no nos pidió nada”, aseguró Fabrice Michel, de 26 años, amante del gurú, pareja de hecho en prisión.

Después de cinco horas de deliberación, el tribunal pronunció contra Juliano Verbard (condenado ya a 18 años por la violación de dos niños dentro de la secta) y su amante una pena de 9 años de prisión firme. Trece discípulos recibieron condenas que van de 2 años de prisión condicional a 8 años de prisión firme. Una mujer de 54 años fue absuelta.

Alexandre fue raptado una primera vez sin violencia, en julio de 2007, por un miembro de la secta, amigo de la familia. Regresó a su casa el día siguiente. El segundo rapto, un mes más tarde, el niño fue arrancado de los brazos de su tío, en su domicilio de Saint-Denis, por unos hombres encapuchados que atan y amordazan a su madre y a su abuela antes de meterlo en el maletero de un coche. Tres días más tarde, es liberado sano y salvo. El gurú es detenido.

Encarcelado en Sain-Denis, en la prisión más moderna de la isla, Juliano Verbard consiguió evadirse, en abril de 2009, a bordo de un helicóptero sustraído por tres adeptos, y fue cogido de nuevo unos días más tarde. El rapto era una “operación bien montada, bien pensada”, pero “no un crimen crapuloso”, dijo el abogado general Michel Baud antes de pedir entre 10 y 15 años de reclusión para el gurú y de 2 a 10 años para sus discípulos.

“La organización estaba estructurada, jerarquizada, hasta paramilitar”, explicó GeorgesFenech, el presidente de la MIVILUDES (Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Derivas Sectarias), manifestado por videoconferencia. Juliano Verbard se inspiró, según él, en una secta, “Amor y misericordia” creada en Dijon en 2003 por Eliane Deschamps, llamada “Pequeña sirviente” que decía que la Virgen se le aparecía a una hora fija.

Gilbert Collard, de la parte civil, insistió sobre el traumatismo del niño. “Alexandre era el elegido. Había que convertirlo en cosa suya, propiedad de la secta”, dijo, bajo la mirada del joven, hoy con 17 años, venido de la metrópoli con su madre para asistir al proceso. Para la defensa, los raptores eran sobre todo unos “aficionados”, unos “pies niquelados”. “No tenían suerte, vivían el día a día, con su misa en latín, su rosario y otras sesiones de oración”, ha defendido Catherine Moissonier.

El abogado de Verbard, Nicolas Normand, culpa de alguna manera a la Iglesia católica por haber rechazado al joven cuando comenzó a hablar de las “apariciones” de la Virgen. “El grupo se soldó entonces alrededor de él haciéndolo un semi-dios”.