JOSÉ LUIS BARBERÍA, El País, París – 21/09/1999

La Fiscalía de Marsella solicita penas de hasta 5 años de cárcel y 2,5 millones de francos (62,5 millones de pesetas) contra siete adeptos de la Iglesia de la Cienciología acusados de haberse apropiado de manera fraudulenta de la fortuna de una decena de antiguos simpatizantes de la secta. Este juicio es el segundo más importante celebrado en Francia contra esta secta, tras de la condena por “homicidio voluntario” que el tribunal de Lyón dictó en 1997 contra uno de sus responsables.

Según la acusación, los implicados cobraban 150.000 francos (3,75 millones de pesetas) por las “curas de purificación” mental y 1.200 francos (30.000 pesetas) por cada hora de sesión destinada a mejorar el “estado psíquico” de los iniciados. Los expertos del tribunal no han apreciado efecto beneficioso alguno en la pretendida terapia de la Iglesia de la Cienciología. Con todo, sólo dos de las supuestas víctimas de la aparente superchería se han constituido finalmente en acusación particular en este proceso.El juicio, iniciado ayer en presencia de uno de los ministros de la Iglesia de la Cienciología, Marc Bromberg, del portavoz para Europa, Gaëtane Hasseilin y de otros altos cargos de la organización internacional, está envuelta en una atmósfera de sospecha. Aunque la ministra de Justicia Elisabeth Guigou atribuyó a un simple “error” la destrucción en los jugados de Marsella de una serie de pruebas que se encontraban convenientemente selladas y precintadas, el recelo no ha quedado enteramente disipado. Es una sospecha que se alimenta con otras denuncias de desaparición de pruebas judiciales contra la misma Iglesia de la Cienciología y que se sustenta en la capacidad de infiltración atribuida a esa secta.

Precisamente en la apertura de la vista, las defensas de los procesados, reclamaron infructuosamente el aplazamiento del juicio, invocando, tanto la desaparición de los documentos como el “clima de linchamiento” existente, a su juicio, en Francia.

Repercusiones en EE UU

El proceso puede además tener consecuencias para el conjunto de la Iglesia de la Cienciología que cuenta con unos 10.000 adeptos en Francia y unos 8 millones en el mundo, particularmente en EE UU, donde su organización es muy poderosa.

La comisión parlamentaria que investiga las sectas que actúan en Francia deja pocas dudas sobre la peligrosidad potencial de esta organización y su carácter totalitario y manipulador de conciencias. En línea con esas apreciaciones, la ministra de Justicia ha evocado igualmente la conveniencia de combatir legalmente a la Iglesia de la Cienciología.

Más que la prohibición pura y simple, que tendría el efecto de clandestinizarla todavía más, algunos expertos proponen la “disolución” forzosa de esa organización, medida que reduciría su libertad de movimiento sin conducirla al “martirologio” y al “victimismo”. El derecho francés no prevé, por lo demás, el delito específico de reclutamiento de adeptos ni el de manipulación mental, un terreno jurídica y socialmente vidrioso.

Fundada en 1954 por el escritor de ciencia-ficción Lafayette Ron Hubbard, la Iglesia de la Cienciología disfruta en EE UU de una situación de permisibidad total -está reconocida oficialmente- que contrasta con la beligerancia de las autoridades alemanas. En Francia tiene abiertos procesos por estafa, publicidad engañosa, fraude fiscal y violación de la ley de Informática y Libertades.

En España, la Audiencia de Madrid juzgará en las próximas semanas a 18 miembros de la organización por un total de 12 delitos, entre ellos de defraudación a Hacienda, amenazas, detención ilegal y lesiones.