VIVIANNE SCHNITZER, – El País, Viena – 14/11/1991

El proceso judicial contra el fundador de la comuna El Cabrito, en La Gomera, y Friedrichshos, en Austria, Otto Mülh, de 66 años, se inició ayer en Eisenstadt, a unos 60 kilómetros de Viena, dos años después de haber comenzado las investigaciones por parte de la fiscalía. Mülh podría ser condenado a 10 años de prisión por violación y abuso sexual de menores y abuso de autoridad.

Otto Mühl fundó en 1970 su primera comuna y el credo de la comunidad era desarrollar nuevas formas de vida y romper con los tabúes sexuales. La acusación más grave se refiere al delito de violación ocurrido en marzo de 1988, cuando una niña de 14 años fue llevada al dormitorio de Mühl, quien tenía derecho a la primera noche con todas las vírgenes de la comuna. Él le comunicó que iba a tener sus primeras relaciones sexuales. Cuando la niña se echó a llorar, Mühl la arrojó sobre un sofá y la violó.Según la fiscalía, varias jóvenes mantuvieron relaciones sexuales con el jefe comunal, algunas de ellas menores de 14 años. Las pruebas han sido las declaraciones de disidentes de El Cabrito que escaparon a sus países, además de varios diarios personales de las menores. En uno de ellos una niña admite haber mantenido en un año y medio relaciones con Mülh en 24 ocasiones.

En el proceso iniciado ayer contra Otto Mülh y su hombre de confianza, el primero tuvo dificultades hasta para recordar el número de hijos reconocidos como propios.

También el hombre de confianza de Mühl, Bernd Estin, de 43 años, administrador de la comuna, afronta acusaciones relativas a delitos de drogas, intentos de influir en los testigos, y destrucción de documentos, vídeos y fotografías de la vida en la comuna de La Gomera y en su sucursal austríaca.

El fiscal Karl Rabong calificó a Mülh como “líder de una secta, a la cabeza de una comuna ordenada en estricta jerarquía”. Rabong explicó que en la comuna cada protesta iba acompañada del riesgo de perder rango y privilegios. “Allí se decidía qué mujeres podían dar a luz y cuáles debían abortar”. Según el fiscal, las jóvenes fumaban hachís antes de iniciarse con el gran padre.“Lo que comenzó de forma ideal no pasó de ahí. Hoy día yo sé que la comuna no satisface las necesidades de la gente”, dijo Otto Mühl, al ser interrogado ayer por la juez Ingrid Jelinek. Según él jamás utilizó la violencia para mantener relaciones sexuales con menores.

 

Hoy se tomará testimonio confidencialmente a un número no revelado de jóvenes que fueron víctimas de los presuntos abusos de Otto Mühl. Se espera una sentencia rápida, que podría dictarse incluso hoy por la tarde.