Kölner Stadt Anzeiger, 24.04.1998 [Traducción de HM. Adaptación de Miguel Perlado]

El fiscal especial Hernán Gonzáles ha impuesto a los cuerpos de policía uniformada y judicial un plazo de gracia de diez días para capturar a Paul Schäfer, el líder prófugo de la Colonia Dignidad. Una ocupación durante 30 días de la misteriosa colonia alemana en el sur de Chile ordenado por la fiscalía, acabó el miércoles en un fracaso.

Hasta 250 agentes de policía rastreaban periódicamente el recinto de la Colonia Dignidad, a unos 400 kilómetros al sur de Santiago, que con sus 1.300 km2 alcanza las misma extensión que el land de Bremen. En la prolongada redada se encontró una serie de túneles y vías de fuga subterráneas, así como electrónica de vigilancia del ámbito militar, pero a Schäfer no hubo quien le encontrara.

Sin embargo, este hombre acusado de delitos de abuso sexual y abusos deshonestos con menores, se esconde más allá en el recinto “Dignidad”, asegura Gonzáles, portavoz de la policía y fiscal. Para tal suposición existen “numerosos indicios fundamentados”.

En Chile no ha habido ningún prófugo de la Justicia que fuera perseguido con tanto ahínco que Schäfer. Además de un comando especial se emplean helicópteros, equipos para rastrear túneles y perros ventores. En la Colonia Dignidad faltan 120 de los 284 adeptos de Paul Schäfer, resultó de un recuento de inquilinos.  Miembros jóvenes de la colonia y sobre todo niños, todo de nacionalidad alemana, han desaparecido sin dejar huella. Los funcionarios de la Task Force no saben con seguridad si se encuentran dentro del amplío recinto de la Colonia en un escondite subterráneo cerca de Schäfer, o si han abandonado Chile de forma ilegal.

Tras pocos días de detención, los siete estrechos colaboradores de Paul Schäfer, toda la junta directiva, que fueron detenidos la semana pasada acusados de asistencia a un prófugo, pidieron su excarcelación. El martes pasado un tribunal de apelación en la ciudad de Talca se la concedió bajo una fianza de 405 marcos cada uno.

En el caso de que Schäfer no apareciera, la fiscalía puede suspender provisionalmente el juicio penal contra él. La colonia sectaria de Schäfer fue a principios de los años setenta un centro de tortura y de interrogatorio de la DINA, la policía secreta de Pinochet.