AGENCIAS, – El País, Santiago de Chile – 10/08/1997

Chile ha decidido estrechar el cerco sobre Colonia Dignidad. El juez que investiga el secuestro y abuso de menores en el interior del enclave que esta secta alemana mantiene a 320 kilómetros al sur de la capital chilena ha recibido ahora permiso de la Corte Suprema para añadir al expediente la tortura y desaparición de más de un centenar de presos políticos bajo la dictadura militar de Augusto Pinochet. La decisión se produce días después de las espeluznantes declaraciones de dos jóvenes fugados del enclave, quienes aseguran que el líder de la colonia, el ex nazi Paul Schaeffer, prófugo de la justicia, abusa de un niño cada noche y sigue escondido en túneles secretos de la colonia que la policía no conoce.

El escándalo de Colonia Dignidad toma así un giro totalmente imprevisto. Hasta ahora, la policía trataba de detener a Schaeffer por abusos sexuales a menores y, de forma secundaria, por evasión de impuestos, para lo que ha registrado en nueve ocasiones los inmensos terrenos dela secta (13.500 hectáreas). Sin éxito.Pero el viernes, la Corte Suprema ordenó al juez especial que desde marzo lleva el caso, Hernán González, que investigue el paradero de 112 personas detenidas entre 1975 y 1977 bajo la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), que presuntamente desaparecieron tras ser llevadas a la colonia por la policía política del régimen, la siniestra DINA, según denuncias de organismos de derechos humanos.

Se trata de la primera vez que un alto magistrado (a González se le han asignado poderes especiales) recibe la orden de investigar los desmanes de la DINA, hoy desmantelada, pero en sus tiempos eficaz brazo ejecutor de la política represiva de Pinochet. En la actualidad, el ex dictador sigue manteniendo un puesto de primer orden en el sistema político chileno desde su cargo de jefe de las Fuerzas Armadas.

Sobre la responsabilidad de la policía secreta de Pinochet en la desaparición de líderes políticos de la oposición y su extraña alianza con la nazi Colonia Dignidad existen fuertes indicios. Un antiguo agente secreto, Samuel Fuensalida, ha declarado que la DINA envió docenas de detenidos a Colonia Dignidad para ser interrogados y torturados.

Entre ellos se encontraban los dirigentes socialistas Carlos Lorca y Ezequiel Ponce. El primero era diputado y secretario general de la Juventud Socialista, y fue internado en Colonia Dignidad tras el golpe de Estado de Pinochet contra el presidente Salvador Allende en 1973 .

El diputado y presidente del Partido Socialista (PS), Camilo Esacalona, se mostró ayer satisfecho de la decisión de la Corte Suprema y afirmó que Manuel Contreras, ex jefe de la DINA, hoy encarcelado por el asesinato en Washington del ex diplomático Orlando Letelier, era un visitante asiduo de Colonia Dignidad. “La extrema derecha de este país mantuvo durante mucho tiempo vínculos con los líderes de la colonia”, declaró.

La resolución del tribunal fue recibida con entusiasmo por las organizaciones de derechos humanos, que la consideraron “una luz de esperanza para muchas personas”. En el informe de la Comisión Verdad y Reconciliación, que en 1991 estableció lo ocurrido con los detenidos desparecidos durante la dictadura, se reconoció que en la colonia, por algún tipo de acuerdo entre la DINA y los dirigentes del lugar, se habría mantenido y torturado a presos políticos, perdiéndose el rastro de algunos. Pero no se tomó ninguna medida judicial, lo que ahora viene a paliar el auto de la Corte Suprema.