¿Un nuevo timo piramidal? Tonto el último

By |2012-04-23T15:39:55+00:0027 abril, 2008|Células Abundancia|

 

La Razón, Macarena Gutiérrez, 27.04.2008

Si estos días recibe la llamada de un amigo que no ve desde hace tiempo, no se extrañe. Es muy posible que quiera proponerle un «negocio redondo» o una «excursión fantástica». Ya son miles los españoles que han entrado en las llamadas «células de la prosperidad» o «bolas de colores», un dudoso sistema piramidal que llegó a nuestro país hace un año y que está causando furor.

El mecanismo es muy antiguo. Se trata de poner una cantidad de dinero, que va de los 100 a los 10.000 euros, y de captar a dos amigos que hagan lo mismo. Si la cadena no se rompe, la persona recibirá su inversión multiplicada por ocho. No hay ningún secreto: los últimos en llegar pagan a los que se marchan.

Cada célula está formada por 15 integrantes. Siete de ellos forman el cuerpo central y no tienen que aportar nada: basta con que convenzan a ocho y el mecanismo se pone en marcha (ver gráfico). Cuando el primero que ha llegado cobra, la célula se divide en dos y los del segundo círculo se sitúan en las primeras posiciones. Y vuelta a empezar.

Qué bello es vivir 

Las «células solidarias» penetraron de la mano de centros de «terapia alternativa» que las presentaban como un método de «crecimiento personal». Uno de los pioneros, que pidió no ser identificado, asegura que «es como la película ?Qué bello es vivir?: hay una persona con dificultades que necesita apoyo y los vecinos se lo dan». ¿Y qué tiene que ver el altruismo con multiplicar tu inversión por ocho? «Bueno, el dinero es un instrumento para lograr otros proyectos», responde. Él mismo afirma haber ganado 240.000 euros y mantiene que al menos 40 millones de euros han cambiado de manos.

Otra de las explicaciones que ofrecen los defensores de esta práctica (todos anónimos) es que «es una forma de luchar contra el capitalismo». Paradójicamente, algunos están pidiendo créditos y si la cadena se detiene no sólo habrán perdido su dinero, sino que tendrán una deuda mayor.

De África a Suiza 

Las explicaciones sobre el origen del sistema son de lo más dispares. Desde que se basa en las «tontinas» africanas (un sistema de préstamos sin intereses) a que fue ideado por una pareja de economistas suizos que nadie sabe cómo se llaman. También argumentan que en países como Alemania o Francia es algo habitual y que en Suiza está legalizado. Nada más lejos de la realidad.

El economista de la fundación FAES Fernando Navarrete se muestra atónito ante este fenómeno. Sobre todo porque se presenta «de una forma tan transparente que parece mentira que alguien caiga. Ni siquiera te dicen que van a invertir el dinero. No se está generando riqueza ni ningún valor, simplemente se está redistribuyendo lo que hay. ¿Por qué va a haber ganancias? Cuando esto colapse, que lo hará, los últimos en llegar habrán perdido todo en beneficio de los que acaben de salir», señala.

En Chile la burbuja tardó dos meses en estallar e implicó a 5.000 personas. Según la «Revista del Vallés», la terapeuta catalana Montserrat Gascón «exportó» el sistema a la ciudad chilena de Concepción en diciembre. En pocas semanas apareció la primera denuncia por estafa a la que siguieron muchas más. «Cuando la gente entró en razón se dio cuenta de que alguien saldría perjudicado», recuerda Javier González, del diario penquista «El Sur». Sin embargo, como ocurre en España, es muy difícil probar el engaño, si es que éste se ha producido.

Las advertencias a que cada uno asume «su riesgo» y exime al resto de «toda responsabilidad» se repiten en las reuniones. Existe una «carta ética» en la que se recomienda «discreción» y no dejar «documentos escritos». También se han dado algunos casos en los que se ha devuelto el dinero a los más desencantados.

El hecho de que la mayoría de implicados sean amigos o familiares dificulta la delación. Los hay que llevan desde septiembre sin cobrar y prefieren «tener paciencia». Hasta el momento, la única denuncia se ha interpuesto en Ibiza y no existe ninguna investigación policial en marcha.

Manuel, un joven catalán, conoció las «bolas solidarias» a través de un amigo. Cansado de que se relacionara esta «estafa» con terapias «que sí funcionan», puso en marcha un blog (celulasabundancia.blogspot.com). Acudió a varias reuniones y constató que «emplean elementos sugestivos que se repiten en todos los timos piramidales». La entrega del dinero al que está en el «centro» se hace de forma pública para que los miembros lo vean y los nuevos se animen.

Ni legal, ni ilegal 

El abogado José Miguel Santiago asegura que «es muy difícil probar que sea una estafa, depende de la intención de quien te lo ofrece». Pero, ¿es legal? «Bueno, no creo que sea ilegal, en todo caso, alegal». De lo que no hay duda es de que si las ganancias obtenidas no se declaran se comete un delito contra la Hacienda Pública.

Por ahora la rueda no tiene visos de detenerse y en muchos ámbitos madrileños no se habla de otra cosa. La fórmula ha atrapado a gente de toda clase y condición. Del barrio de Salamanca al sur de Madrid, en bares, peluquerías y equipos de fútbol los iniciados hacen apostolado. A veces las llamadas se vuelven insistentes y algo molestas, lo que sea para que la cosa no pare. Los hay que han hecho un viaje, otros han tapado agujeros y los menos, los que han creído que es una forma de «ser solidario», han compartido su «regalo» (como ellos lo llaman) con los más desfavorecidos o han cedido una parte a un «fondo de garantía» por si alguien se queda sin cobrar.

Lo que empezó como una «camino alternativo» para los crédulos se ha convertido en un juego de azar. En una Facultad de Derecho de Madrid ya hay peñas de 100 euros, una cantidad adaptada a los usuarios con menor poder adquisitivo. María, de 20 años, asegura que «te lo venden como una apuesta, nada que ver con el desarrollo espiritual. A mí me parece un timo porque muchos se quedarán sin cobrar. Un amigo puso 200 euros y le han dado 1.600».

Lejos de las cámaras 

Cuando se avecinan crisis surgen artimañas como ésta que se ceban con los más necesitados, entre ellos, la población inmigrante. Las reuniones, que hasta hace diez días tenían lugar los jueves en un céntrico hotel de la capital, se celebran ahora en casas privadas para evitar a los medios de comunicación. La última (y surrealista) consigna es que los bancos «envían» a los reporteros «porque no quieren perder dinero».

Para la próxima semana ya hay programada una reunión en un chalé madrileño al que sólo se podrá acceder en un minibús alquilado para la ocasión. Aunque nadie admita que existe una cúpula directiva, la lógica dice lo contrario. El psicólogo Miguel Perlado cree que «existe una cierta jerarquía, el movimiento no es tan espontáneo». Un total de 50 personas podrían «velar» por la buena marcha de las células en nuestro país. Perlado concluye que «en estos encuentros todo el mundo está euforizado y te dejas arrastrar. Si uno entra en una sala donde todos están sin zapatos, hay muchas posibilidades de que acabes descalzo».