Diario EL Pueblo (Uruguay), 5.02.2010

El centro curativo denominado “Casa Redención”, que se construye actualmente en un campo, cercano a la estancia La Aurora, (en el departamento de Paysandú, y a muy pocos kilómetros de termas del Daymán), continúa con un rápido proceso de construcción.

Según sostienen sus impulsores en un prolijo folleto difundido, “cuando el Centro de Cura esté construido en su mayor parte comenzaremos a brindar, a través de procedimientos terapéuticos naturales, un apoyo para quienes necesiten reencontrar el equilibrio y el contacto interior”.

Según el folleto mencionado en donde se explica a grandes rasgos que es el centro Casa Redención, y al que accedió EL PUEBLO, proporcionado además por integrantes de ese grupo conocido como “Shimani”, se expresa que “Casa Redención” estará al servicio del planeta, y que el mismo se construye día a día con el servicio fiel y desinteresado de un grupo de seres entregados a la tarea de manifestar la armonía, el amor al prójimo y la elevación espiritual, a través de la vida grupal.

“Casa Redención”

Se enmarca en un predio de 30 hectáreas, rodeado por aproximadamente 1200 árboles frutales (citrus en su gran mayoría), y en un entorno altamente energético –afirman sus impulsores – al  que el grupo califica como indispensable para realizar actividades de curación.

Allí además se busca –según sostienen –  que cada visitante se sume al trabajo en el campo y al mantenimiento de los plantíos, ya que de ésta forma (creen) que la tierra y el “Centro Planetario Aurora”, les proporcionarán a los visitantes, las energías necesarias para curarse.

Es importante destacar que la futura sede de esta congregación, será una casona de 788 metros cuadrados de construcción interna, además de 397 metros cuadrados de galerías cubiertas, que se manifestarán gracias a las donaciones espontáneas de colaboradores y amigos de diferentes partes del mundo.
Algunos creen que el lugar escogido para la construcción de ese centro, está estrechamente relacionado con la mística del Padre Pío y los avistamientos de naves espaciales, que según visitantes se originan en La Aurora.

Al lugar no es fácil de llegar debido a la poca presencia de carteles que indique la ubicación exacta de este lugar, y además los caminos de tierra se encuentran muy deteriorados, pero de todas formas, el incremento vehicular en la zona durante los últimos meses se ha visto de forma clara, ya que muchos saben que este lugar (al que no se puede ingresar sin aviso previo), se encuentra a aproximadamente 12 km al sur de la gruta del Padre Pío.

La Iglesia Católica no apoya

Según distintas fuentes consultadas por EL PUEBLO, hace algún tiempo, el Obispado de Salto emitió una exhortación pública a sus fieles a no participar de las actividades en la Casa Redención. Casa que además prohíbe a todas aquellas personas que ingresan al predio para el encuentro místico, portar cámaras de video o teléfonos celulares. La iglesia católica explicó además que el grupo Casa Redención es totalmente ajeno a la Iglesia Católica.

Por otra parte diario “El País” informó que la Iglesia Católica está molesta con las actividades que se realizan en ese centro, y que a través de un comunicado firmado por el Obispo de Salto, Mons.  Pablo Galimberti, se pidió a los fieles católicos no vincularse con Casa Redención. Para la iglesia, éste grupo guarda los rasgos de una secta y lo ve con preocupación.

Casa Redención propone además vivir una vida monástica, con 7 horarios fijos de oraciones  grupales durante el día, y resaltar además los valores “crísticos”, expresan en su folleto.

Varios de los integrantes del grupo son vistos con frecuencia en Termas del Daymán, donde pernoctan, sobre todo quienes llegan de visita, utilizando una llamativa vestimenta de monjes, se señaló a nuestros cronistas.

Afirman que “Los mantras son una práctica que se desarrolla en forma permanente, no sólo en los encuentros grpales, sino durante la tarea, donde espontáneamente los colaboradores al entonarlos se mantienen en sintonía”.

Las actividades consisten –según explican – en la colaboración de cada visitantes en las tareas inherentes en el campo para el mantenimiento de los plantíos.