Los discípulos de Steiner y el racismo

By |2013-03-21T22:51:46+00:0022 abril, 1998|Antroposofía|

Die Steiner-Jünger und der Rassismus Herbet Rätz, 22.04.1998 [Traducción de Miguel Perlado]

Constituye un motivo de esperanza, el comunicado de la Sociedad Neerlandesa de Antroposofía conforme van a estudiar críticamente los pasajes racistas que aparecen en los textos de Rudolf Steiner y que pretendan que a partir de ahora, 62 extractos de las 89.000 páginas de las obras completas sólo puedan publicarse previstos de comentarios. Sin embargo, ¿qué sucede realmente? La revista antroposófica INFO. 3, Nº 3/marzo de 1998 observa al respecto: “En las obras completas de Rudolf Steiner no hay ninguna teoría racista. (…)”.

En el capítulo 5 (de un comunicado reciente de la Sociedad) se manifiesta claramente que el término ‘raza radicular’ que utiliza Steiner como designación de una fase evolutiva de la humanidad tiene otro significado  que el concepto ‘raza’ en el lenguaje actual. El concepto ‘raza radicular’ tiene un significado muy diferente que la definición del término ‘raza’ del Articulo 90 del Código Penal”.

Además, la comisión de expertos procedentes de sus propias filas creada por los antropósofos para investigar las ideas racistas de Steiner informó que entendía por el término racismo “declaraciones hechas con la intención de insultar o perjudicar a personas o grupos en base a su raza”. Esto está en contradicción con la definición del término discriminación de la Audiencia Suprema de los Países Bajos: “En esta cuestión, se trata de responder a la pregunta si es ofensivo para un grupo de personas una declaración basada en la raza (…), lo que depende del carácter de la declaración y no de las intenciones de quien las publica.”

Por otra parte, se demuestra el carácter controvertido del dictamen de la comisión con el siguiente extracto que fue presentado como una declaración ‘no dudosa’: “En la antigua Atlántida, los miembros de una raza aún sentían una profunda antipatía contra los miembros de otras razas. La sangre común logró la pertenencia al grupo, el  amor. En aquel entonces estaba considerado inmoral casarse con miembros de otra tribu.”

Lo que aquí desean presentar como una declaración no dudosa es una clara refutación de que no hubiera racismo en la obra de Steiner. De la misma manera, pone en evidencia la versión de la teoría teosófica de razas radiculares como una doctrina basada en la sangre defendida por  Steiner. Pues no es determinante la extraña definición de la Sociedad Antropósofica sino el derecho vigente que destaca con claridad que no se debe tener en cuenta la intención sino el efecto de las declaraciones. Además, y por eso la referencia a la situación legal, a los antropósofos les interesa menos la pregunta si han expresado ideas racistas, sino más bien les interesa encontrar una manera cómo pueden evitar la temida sentencia que se avecina. ¿De qué si no trataría una referencia a la penalidad de un acto cuando se supone que se trata de la aclaración de una pregunta filosófica en torno de contenidos racistas?

De este mismo modo tratan los antropósofos de todas partes a sus contrarios. Un bello ejemplo es el caso del historiador antroposófico Amnon Reuveni en  una entrevista con el “diario” de 9 abril. Reprocha a la contraria Julia Iwersen – y esto es una argumentación estándar de los antropósofos – que ha arrancado una cita de Steiner de su contexto para poderle acusar de declaraciones antisemíticas. Reuveni acierta diciendo que la condena del sionismo por parte de Steiner fue sincera lo que confirma la cita que, en su opinión, es completa. Quien no conoce la aparición del libro ”los aliados masones y la guerra mundial” del antropósofo y seguidor de Madaznan, Karl Heise, ni tampoco las demás observaciones antisemíticas de Rudolf Steiner, caerá fácilmente en la trampa del subterfugio estándar.

Es de desear que la Sociedad Antroposófica por fin lleve su estudio de sus tendencias racistas de forma más concreta y realista, en vez de distanciarse cada vez de los escritores criticados, a la vez seguir publicándoles en editoriales antroposóficas. No obstante, mientras desde las alturas antroposóficas se desprecia a la persona no antropósofa de “involución inferior” y se le injuria con un veredicto de ser un ignorante, tales “aclaraciones” no sirven para estudiar el tema, sino que forman un grave problema.