L. G. – El País, Lausana – 05/01/1998

En teoría, el duelo es entre dos; en la práctica, engloba a equipos bien coordinados. Además de su esposa, Aruna, y de su inseparable entrenador, el georgiano Elizbar Ubilava, Anand ha llamado urgentemene a dos amigos, al alenán Artur Yusúpov y el húngaro Peter Leko, para que le ayuden como analistas. Durante su entrenaiento en Gran Canaria, Kárpov trabajó con su entrenador habitual, Mijaíl Podaets, y con el ucranio Alexánder Onischuk, además del preparador físico Valeri Krílov.Pero en Lausana ha habido más refuerzos. La delegación de Kárpov consta oficialmente de 15 míernbros; de ellos, es probable que cuatro estén de matute, sólo para lograr precios reducidos en los hoteles y otros privilegios. Los otros 11 son conocidos: su esposa (Natalia), abogado, jefe y subjefe de delegación, traductora, preparador físico entrenador, tres analistas -a Onischuk se han sumado el ucranio VIadímir Tukmákov y el chileno Iván Mórovic- y él mismo. En el lado de Anand también están Mauricio y Nieves Perea, sus vecinos en Collado Mediano, a quienes el indio denomina «padres españoles».

Para que todo fuera como en la época de la URSS, faltan el cocinero, el médico y los agentes del KGB, por no hablar de los polémicos parapsicólogos. El más famoso era Zújar, contratado por Kárpov para el duelo de 1978, en Baguio (Filipinas), contra el disidente Víctor Korchnoi porque sabía que a éste le irritaba su presencia. Zújar se sentaba en la tercera fila de los espectadores, en diagonal a Korchnoi con la misión de molestar al traidor. Petra Leuwerik, entonces secretaria de Korchnoi y hoy su esposa, intentó echar al parapsicólogo por métodos burdos, pincharle con un alfiler en el trasero, o muy sofisticados: poner ante su cara un ejemplar del libro Archipiélago Gulag, prohibido en la URSS.

Como nada de eso hizo efecto, Korchnoi contrató a dos miembros de la secta Ananda Marga que, vestidos de naranja, se sentaban también en la tercera fila, pero al otro lado del patio de butacas con el objetivo de neutralizar las ondas negativas de Zújar. Hasta que se descubrió que esos dos individuos estaban en libertad provisional, acusados de intentar apuñalar a un diplomático. El árbitro acabó expulsando a Zújar y a los de naranja.