La Croix, Marianne Gomez, 2.06.2008

Nueve años después de haber sido incluidos en el listado sobre sectas francés, los rosacruces AMORC finalmente han sido reconocidos como sociedad filosófica. Hace un mes, Serge Toussaint, Gran Maestro de la Antigua y Mística Orden Rosa-Cruz AMORC, ha escrito a los miembros de este movimiento filosófico. Una manera de pasar página, anunciándoles que por fin se había terminado la sospecha que desde hacía nueve años pesaba sobre el movimiento. En 1999, la AMORC quedó inscrita en la lista de sectas establecida por un informe parlamentario en Francia. Hoy, la mayoría de los agentes implicados en la lucha contra las sectas han reconocido que se trató de un error.

«Cuando vimos que la AMORC figuraba entre las sectas, y además en un buen lugar, en la letra A, fue un verdadero shock», cuenta Serge Touissaint. Tuve un enorme sentimiento de injusticia. El perjuicio ha sido considerable: en los años que han seguido, han empezado a negarnos salas para hacer conferencias, nuestras logias han sido atacadas. Y en algunos divorcios, se ha argumentado la pertenencia a una secta […] El movimiento contaba con unos 25.000 miembros. En unos años, se han perdido entre 5.000 y 6.000″. 

Serge Touissant no se rindió. Por ello tomó su bastón de peregrino para ir a encontrarse uno a uno con aquellos que, poco o mucho, habían participado en el descrédito del movimiento. Y primero, al presidente y vicepresidente de la comisión parlamentaria de la época, los diputados Jacques Guyard y Jacques Myard. Como los documentos que sirvieron de base a los trabajos de estas comisiones no eran accesibles (están bajo protección), Serge Touissant no pudo llegar a saber en qué se fundó tal sospecha. Entonces explicó qué era la AMORC, un movimiento filosófico iniciático y tradicional de orden mundial (1). Hizo lo mismo con la presidente de la época de la UNADFI, Janine Tavernier: «He encontrado a alguien abierto, inteligente. Al comienzo, era reticente, luego, poco a poco, ha comprendido lo que representábamos».

Serge Touissant se puso en contacto así con políticos, religiosos, representantes del mundo asociativo … Hoy en día, dispone de treinta cartas. Todas van en el mismo sentido: «su asociación […] no responde a la definición de un grupo sectario» (Jacques Myard, 2oo2). «La AMORC no es ni una secta, ni una organización religiosa, ni un movimiento dedicado a prácticas sectarias, sino una sociedad filosófica y una organización humanista» (Jacques Vernette, delegado episcopal de la Iglesia católica para la cuestión de las sectas, 2002). «Los Estatutos de su asociación, así como su funcionamiento público, no ofrecen rastro de ningún tipo de prácticas sectarias» (Michel Tubiana, Presidente de la Liga de los Derechos Humanos, 15.05.2002).

Más recientemente dijeron «no tenemos conocimiento alguno de ningún acto que pudiera constituir una perturbación del orden público por parte de su asociación» (Michele Alliot-Marie, Ministro del Interior, 2007). «La AMORC nunca ha sido señalada en relación con alteraciones del orden público y no se nos ha hecho llegar ninguna queja en contra de ellos» (Didier Leschi, Director de la Oficina Central de Asuntos Religiosos de Ministerio del Interior, 2008).

El último en sumarse hasta la fecha ha sido el presidente de la MIVILUDES, Jean-Michel Roulet, quien ha declarado que «no tenemos constancia de ninguna deriva asociada a AMORC». Para Serge Touissaint, es un verdadero alivio. Aunque reconoce, «nos hará falta tiempo para reconstruir nuestra reputación. Como sabe, un asunto de esta clase deja huella».

(1) Para conocer más: «Les Rose-Croix évent le secret», Edicitions Lanore, 286p., 22€.