El Mundo, 13.11.2009

Cuando le preguntan por qué abraza, ella responde que es como preguntarle a un río porqué fluye. Su cuerpo redondo y carnoso parece estar diseñado para el abrazo, igual que su boca parece destinada al consuelo en forma de sonrisa desbordada de dientes grandes y blancos. Madre, Gurú, líder espiritual, avatar (encarnación de una divinidad), cada ser humano de los 35 millones que lleva abrazados la ve de una forma.

Jane Godwall dijo de ella que era el amor de Dios en un cuerpo humano. Mata Amritanandamayi Devi, conocida como Amma, nació en 1953 en una pequeña aldea de pescadores llamada Parayakadavu, dentro del sureño estado de Kerala (India) en el seno de una familia humilde. Desde que tenía cinco años manaba una enorme devoción. Se pasaba la mayor parte de su tiempo infantil inventando cánticos y oraciones e invocando a la divinidad. A pesar de tener una infancia pobre y muy difícil, salpicada de agotadoras jornadas de labor doméstica, la fe la llevaba de la mano.

Tuvo frecuentes experiencias místicas y dice que finalmente comprendió la unidad de todo lo que existe. “Nada es distinto de mi propio Ser sin forma. En él, el Universo entero existe como una diminuta burbuja”, así lo expresaba. A los 22 años ofreció al mundo su primer gesto de amor y ya no ha dejado de “abrazar al mundo”, como dice el lema que cuelga de sus giras. Se le fueron uniendo buscadores espirituales que vieron en ella una maestra y el ashram (comunidad espiritual) de Amritapuri, en Kerala, fue creciendo de forma imparable. Hoy conviven allí cerca de tres mil residentes de todas las nacionalidades.

Dice que cuando abraza no siente nada especial pero percibe al que se acerca como si fuera un espejo en el que se ve a sí misma. “Doy lo que tengo” y lo que tiene es “amor y compasión”. Esa es su única religión. Considera que todas ellas guardan el mismo mensaje en su interior: “Ver lo externo de la religión crea cada vez más división. Necesitamos ver y entender el interior, la esencia de la religión, desde una perspectiva espiritual. Sólo entonces se acabará el sentimiento de división. Donde hay división no puede haber una experiencia espiritual real y donde hay experiencia espiritual no puede haber división, sólo unidad y amor”.

Su vida es un ejemplo de entrega al otro. Conocidas son las imágenes en que aparece lamiendo las heridas de un leproso o consolando a enfermos o afligidos. Amma lleva una intensa actividad de ayuda al otro. Ha fundado orfanatos, escuelas (tiene casi un centenar esparcidas por India), universidades (informática, medicina, enfermería, ingeniería, etc.); en la rama sanitaria, ha creado hospitales (el AIMS, internacionalmente reconocido y varios filiales, que proporcionan atención gratuita a los pobres), laboratorios de investigación, a través de una ONG fundada en 1987 llamada MAM.

También ha puesto en marcha un sistema de telemedicina para que estén asistidas las aldeas remotas e incomunicadas de la India. Amma tiene una especial determinación en ayudar a la mujer a lograr su independencia a través de su promoción profesional y universitaria. Todo a través de donaciones particulares y un equipo de voluntarios que se organizan siempre en torno a ella.

Conocida en el mundo entero, ha recibido varios reconocimientos como el Premio Intercredos James Parks Morton en Nueva York (2006) que compartió con el Nóbel de la paz, Mohamed Yunus, o el Gandhi- King a la No violencia que le fue concedido en la sede de Naciones Unidas.