RAMÓN MANTECÓN – El País, Tokio – 23/03/1995

La policía japonesa confiscó ayer grandes cantidades de acetato de nitrilo, un producto químico similar al encontrado en el ataque al metro de Tokio y que, según los expertos, podría haber sido utilizado como disolvente para controlar el gas sarín, en la sede de Aum Shinri Kyo (La Verdad Suprema), una secta budista de carácter apocalíptico, cuyo líder, Shoko Asahara, predica el fin de¡ mundo para el año 1997 y salmodia las bondades de Hitler. Otra sustancia tóxica sembró ayer el pánico en Seúl, donde 19 personas fueron hospitalizadas con síntomas de asfixia tras ser evacuadas de las oficinas de la compañía de seguros American Life Insurance.

La policía japonesa sospecha que algunos de los miembros de La Verdad Suprema podrían estar implicados en el ataque mortal con gas nervioso en el metro de Tokio. Al amanecer de ayer miércoles (noche del martes en España) más de 2.500 policías penetraron en 25 instalaciones del grupo religioso La Verdad Suprema situadas en la capital, en la provincia de Yamanashi y en su sede central, en la prefectura de Shizuoka, todas dentro de un radio de 200 kilómetros al suroeste de Tokio.Aunque las autoridades justificaron la espectacular acción como la búsqueda de un discípulo de La Verdad Suprema, presuntamente implicado en un secuestro, las máscaras antigás que portaban los agentes, el apoyo recibido por efectivos del Ejército especializado en guerra química y el canario enjaulado portado por los capitanes de las columnas de asalto, con el fin de detectar gases nocivos, hacían añicos las pretensiones policiales de estar a la búsqueda de un mero secuestrador.

Las fuerzas de seguridad hicieron hincapié en investigar las amplias instalaciones de Kamikuishiki, una aldea situada al pie del pintoresco’ Monte Fuji,donde la secta dispone de instalaciones y donde se supone reside su mesías, Asahara, quien no fue encontrado.Tras remover varias barricadas y un camión atravesado en la ruta para acercarse a las instalaciones, decenas de policías, algunos con mazas y motosierras, penetraron en las distintas naves sin miramientos.Varios familiares de los jóvenes que se encontraban en el interior se presentaron en el lugar ante el temor de que se desencadenaran actos violentos. Una madre proclamó: “He venido a suicidarme si mi hijo y los otros cometen un suicidio en masa”.En uno de los salones se encontraban 50 fieles en estado de malnutrición y deshidratados, en coma según algunas fuentes por las fortísimas prácticas de ascetismo que el mesías del grupo impone a los neófitos. Seis de ellos fueron hospitalizados. En la capilla del mismo recinto se encontraron 100 personas que habían ayunado durante una semana.

La Verdad Suprema considera que la acción policial es un pretexto para suprimir su libertad religiosa y acosar a sus seguidores. [El líder de la secta acusó anoche al Gobierno japonés de planear la muerte de los miembros de la secta. En un comunicado, Asahara justifica así su opinión: “En un informe reciente, insinúan que íbamos, a cometer un suicidio en masa. Esto, evidentemente, demuestra su intención de matarnos, y mostrarlo como un suicidio”, informa Reuter.]

Aunque las autoridades no han confirmado una ligazón estrecha entre el ataque el lunes en Tokio y la controvertida secta, que ha costado la vida a 10 personas e intoxicado a más de 5.000, Takashi Kakimi, el director del departamento criminal de la Agencia Nacional de Policía, afirmó ayer en el Parlamento que los investigadores han encontrado “sustancias similares” en los tres incidentes.

Uno de los incidentes previos ocurrió el verano pasado en las instalaciones de la secta en Kamikuishiki, donde se encontraron residuos de sarín. No se registraron víctimas. El mismo verano, en la provincia de Nagrano, en Japón central, siete personas murieron envenenadas por el gas letal.