EFE – Tokio – 28/02/2004

El fundador de la secta La Verdad Suprema, Shoko Asahara, fue condenado ayer a morir en la horca por ordenar a sus seguidores que cometieran 13 crímenes, incluido el perpetrado con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, en los que murieron 27 personas. Con el fallo de la sentencia concluye un juicio de casi nueve años contra el gurú de la secta de enseñanzas catastrofistas que planeó un golpe de Estado para demostrar su superioridad y sus profecías. El atentado del metro, que llevaron a cabo varios escuadrones de fieles del gurú, costó la vida a 12 personas y causó heridas a 5.500 usuarios y empleados de los ferrocarriles.

El veredicto tardó en ser pronunciado cinco horas, pues en contra de la costumbre el juez prefirió leer antes las razones de la sentencia. El proceso contra Asahara ha tenido 256 vistas orales y en ellas han prestado declaración y testimonio medio millar de afectados. El acusado no se inmutó al escuchar cómo el juez le condenaba a morir en la horca. El presidente del tribunal calificó los crímenes de Asahara como “los más crueles” de la historia japonesa.

Asahara, que aseguraba a sus discípulos que era la reencarnación de Shiva, el dios hinduista de la destrucción, ha sido el último en ser juzgado de los 189 miembros de la secta, que fundó en 1987.