El Colegio de Médicos suspende al homeópata chamán que lideró una secta

By |2018-10-09T22:42:07+00:009 octubre, 2018|ADESUN|

El Confidencial (España), Isabel Morcillo, 9.10.2018

El doctor homeópata Ángel Lara García-Saavedra no podrá seguir ejerciendo la medicina. El Colegio de Médicos de Sevilla ha decidido suspenderlo cautelarmente del ejercicio profesional hasta que se culmine el expediente abierto en el seno de este organismo y que podría acabar con su inhabilitación definitiva tras las informaciones sobre sus malas prácticas desveladas por El Confidencial. En una resolución sin precedentes, según fuentes de esta institución, la Junta Directiva de esta institución ha resuelto por unanimidad esta medida cautelar. Además decidió poner el caso en conocimiento de la Fiscalía ante indicios de delitos penales y dar traslado a la Consejería de Salud.

La resolución fue adoptada el pasado 5 de octubre, según la documentación recibida por este periódico, tras el estudio de la documentación en manos de la Comisión de Ética y Deontología. El acuerdo no es susceptible de recurso.

Ángel Lara, médico colegiado desde hacía “más de 40 años”, según él mismo defendió en una entrevista a raíz de los reportajes sobre sus terapias, ejercía la medicina homeopática desde los años 80. Tras veinte años de ejercicio profesional, según los datos de su propio relato, comenzó a ejercer además una medicina chamánica que trata de “espabilar” al ser humano.

Indicios de extorsión

En 2012 se puso al frente de la Asociación en Defensa de la Salud Universal, un grupo que tenía rasgos compatibles con “un movimiento sectario”. Expacientes entrevistados por El Confidencial narraron historias de “abusos psicológicos, vejaciones y humillaciones”. Sus víctimas relatan prácticas abusivas verbales y emocionales en sus ‘pseudoterapias’. Para abandonar el grupo les exigía importantes cantidades de dinero en una práctica que tiene indicios de extorsión. El “precio de la libertad” de las personas que integraban su grupo iba de los 6.000 a los 8.000 euros. Los expacientes aportan mensajes del médico cargados de amenazas y que alguno pagó en estado de “pánico”.

Las tarifas del homeópata eran elevadas. Desde 180 euros por consulta a 300 euros más mensuales por pertenencia al grupo. Un enviado recogía el dinero a las puertas de su consulta y pedía que se entregara en billetes de 100 euros. El ánimo de lucro, que el médico niega, estaba siempre presente.

El homeópata, con consultas en Sevilla y Cádiz, imponía una serie de prácticas abusivas a sus pacientes con las que supuestamente conseguía doblegar su voluntad. A ellos los convencía de que practicaban una medicina de “altísimo nivel” en ese grupo de “brujos blancos”. Su “proceso de radicalización” comenzó a partir de 2013 y los integrantes del grupo llegaban a “perder el control sobre su voluntad y todos los aspectos de su vida”, señalan varios testimonios en primera persona.

El homeópata apartaba a sus pacientes de la medicina "convencional" e impedía por ejemplo la quimioterapia en casos de cáncer

Este periódico ha conocido casos además en los que el médico aconsejaba en casos diagnosticados de enfermedades grave, como cáncer abandonar la quimioterapia y siempre obligaba a acudir exclusivamente a su consulta, ignorando otros tratamientos de lo que despreciaba como la “medicina convencional o tradicional”. Algunos de estos pacientes murieron tratados por el doctor Lara y apartados de los tratamientos médicos que hubiera prescrito cualquier otro facultativo.

Sin compasión

Hay expacientes que denuncian "humillaciones, vejaciones y abusos psicológicos". Animaba a los miembros del grupo a “tratarse sin compasión”, llegando en ocasiones a la violencia física. Les obligaba, por ejemplo, a arrodillarse ante uno de los miembros, subir hasta una sexta planta dos veces a la pata coja, propiciaba lo mismo las caricias que el castigo físico, las bofetadas entre unos y otros y reclamaba agresividad. Su terapia, explicó el doctor Lara, trataba de “espabilar” al ser humano. Debían beber orina o retozar desnudos en su propiedad en Chiclana.

En esa medicina de “altísimo nivel”, el médico reclamaba a sus pacientes que hicieran “un círculo de la verdad” y revelaran a los miembros del grupo “su verdad más profunda”. Hormiga atómica, árbol del paraíso, indígena de fuego o diana cazadora son algunos de los apodos que pone a los miembros de esta especie de secta, que llegó a contar con 28 personas. Imponía pasar media hora cada día en el espejo diciendo “soy esto y quiero esto” mientras se graban o caminar 10.000 pasos todos los días, no de cualquier manera sino como “hombre, mujer, caballo, león, niño, gran árbol, lechuga, piedra preciosa, anciano o muerto”. Debían dormir en el suelo, directamente, sin almohada o “cazar el aire fresco en la punta de la nariz” diez minutos cada día.

Ahora tendrá que dejar de pasar consulta hasta que haya una resolución firme de su expediente disciplinario. El acuerdo está firmado por el presidente del Colegio de Médicos de Sevilla, Alfonso Carmona, y marca la diferencia respecto a otros colegios profesionales de España que optan por no intervenir ante casos de esta índole.