El Confidencial (España), Isabel Morillo, 23.06.2018

El Colegio de Médicos de Sevilla ha abierto un expediente informativo con carácter reservado al médico Ángel Lara García-Saavedra después de que este periódico pusiera en conocimiento de la institución los hechos denunciados por algunos de sus expacientes y las actas de sus terapias.

En una comunicación oficial, la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos informa del inicio de “un procedimiento de información previa reservada” previo al posible expediente disciplinario. Se le ha dado traslado al doctor sevillano para que presente sus alegaciones y está previsto que la comisión se reúna en julio. Días atrás, El Confidencial pudo conocer presiones y coacciones del médico a algunos de sus expacientes para que no declaren en su contra. Nadie se ha atrevido a denunciar, lo que permite que su expediente profesional esté impoluto hasta ahora y el doctor Lara pueda seguir pasando consulta sin ningún problema.

El médico Ángel Lara, colegiado en Sevilla de forma oficial bajo el epígrafe de medicina general y homeopatía, está en el punto de mira después de que algunos de sus pacientes destaparan que habían sido víctimas de “castigos, humillaciones y abusos”. Practicaba terapias de dudoso carácter médico. El doctor pedía dinero a sus víctimas para abandonar un grupo chamánico bajo amenazas y cobrando en algunos casos hasta 6.000 euros para permitir que los pacientes dejaran de asistir a sus reuniones.

“No te equivoques, abandonar el trabajo del grupo cuesta 6.000 euros”. “Son 8.000 euros por ser tú. En realidad debería ser el doble, así que déjate de gitaneo y págame lo que todos los que estamos en el tema sabemos que me debes”. “Hola. Tu libertad vale 8.000 euros”. Son extractos de mensajes escritos, que el médico Ángel Lara envía a sus pacientes cuando le comunican que quieren dejar el grupo chamánico.

El médico tiene dos consultas abiertas. Una, en Sevilla capital. Otra, en un terreno de su propiedad en Chiclana de la Frontera (Cádiz), que reserva además para los ejercicios más especiales de su “grupo de brujos blancos”, formado en 2012 coincidiendo con los que algunos de sus pacientes señalan como el inicio de “un proceso de radicalización” que se intensificó en 2013.

Hace cuatro años creó una Asociación en Defensa de la Salud Universal. Él lo define como “un grupo de estudio y de investigación de prácticas saludables basadas en la medicina homeopática y en la medicina chamánica”.

Rasgos de una secta

El homeópata mantuvo una relación con sus pacientes mediante consultas personales e individuales por las que cobraba 180 euros. Después eran 300 euros al mes y finalmente, sin previo aviso, exigía el pago, por pertenecer al grupo de brujos, de hasta 900 euros que debían abonarse o llevar un paciente al mes para estar exento. Pedía el pago en billetes de 100, todo en ‘negro’, y encargaba a uno de sus pacientes que recogiera el dinero a las puertas de su consulta un día concreto del mes.

Según el análisis de Miguel Perlado, experto en la materia y psicólogo que ha tratado a algunos de sus expacientes, sus grupos reunían todos los ingredientes característicos, junto al discurso de un supuesto terapeuta autoproclamado, “de un funcionamiento tipo secta”. El Confidencial tuvo acceso a las actas de algunos de esos encuentros, así como a las instrucciones que daba por correo electrónico a sus “escogidos”.

Los ejercicios se intensificaban y se hacían más exigentes conforme avanzaba el trabajo del grupo hasta que, según coinciden varios de sus pacientes, llegaba un momento en el que “perdías el control sobre tu voluntad y todos los aspectos de tu vida”. “Lo que estamos haciendo aquí es medicina de altísimo nivel”, asegura Lara, según las transcripciones de una de estas reuniones.

El médico reclama a sus pacientes que hagan “un círculo de la verdad” y revelen a los miembros del grupo “su verdad más profunda”. Hormiga atómica, árbol del paraíso, indígena de fuego o diana cazadora son algunos de los apodos que pone a los miembros de esta especie de secta, 28 personas en ese momento. Impone pasar media hora cada día en el espejo diciendo “soy esto y quiero esto” mientras se graban o caminan 10.000 pasos todos los días, no de cualquier manera sino como “hombre, mujer, caballo, león, niño, gran árbol, lechuga, piedra preciosa, anciano o muerto”.

Deben dormir en el suelo, directamente, sin almohada o “cazar el aire fresco en la punta de la nariz” diez minutos cada día. “Cazamos el pensamiento y lo colocamos en una pantalla grande. Por ejemplo: Deseo ser millonario”, indica como ejemplo. Sus alusiones al dinero son constantes.

Algunos expacientes denuncian “humillaciones, vejaciones y abusos psicológicos”. Animaba a los miembros del grupo a “tratarse sin compasión”. Les obliga, por ejemplo, a arrodillarse ante uno de los miembros, subir hasta una sexta planta dos veces a la pata coja, propicia lo mismo las caricias que el castigo físico, las bofetadas entre unos y otros y reclama agresividad. Su terapia, explica el doctor Lara, trata de “espabilar” al ser humano. Debían beber orina o retozar desnudos en su propiedad en Chiclana.

El doctor Lara además no utilizaba la homeopatía y sus prácticas como alternativas o terapias complementarias. Una de las características de sus tratamientos es que impide a sus pacientes acudir a la medicina tradicional, de la que él reniega de forma explícita. Este periódico ha conocido casos de enfermos de cáncer que han sido instados a dejar la quimioterapia y seguir exclusivamente sus terapias. Hay familias que estos momentos estudian acudir a la vía penal tras el fallecimiento de sus familiares en manos de este médico.