R. T. – El País, Miami – 28/12/2002

Los raelianos, fundados por un antiguo piloto de carreras francés, han sido investigados por estafa en Estados Unidos

La secta de los raelianos fue fundada en 1973 por el corredor de coches y periodista francés Claude Vorilhon. Este profeta de la verdad extraterrestre sostiene que fue abducido en un volcán del sur de Francia por seres de otro planeta, todos ellos clonados. Los extraterrestres, más bien bajitos según su descripción, le subieron a un nave espacial donde fue atendido especialmente por algunas voluptuosas robots. Entre estos mimos, sus anfitriones, autodenominados pueblo de Elohim, le informaron de que, hace 25.000 años, habían creado a los humanos a partir de su propio material genético y mediante una fina clonación.

Tras esta sorprendente revelación, Vorilhon hizo suya la fe extraterrestre, se rebautizó como Rael y se trasladó a Montreal (Canadá) para dar la buena nueva. Siguiendo el ejemplo de sus mentores espaciales, Rael preconiza que clonar humanos es una vía de eternidad. Para este fin fue creada en las Bahamas la empresa Clonaid, que dirige la obispa Brigitte Boisselier, de 46 años y francesa como su líder espiritual.

“Queremos crear vida. ¿Somos acaso peores que los científicos que fabrican bombas de destrucción masiva?”, preguntó ayer Boisselier, que asegura tener un título de doctora en química por la Universidad de Dijon y dar clase en un college de Nueva York. Boisselier, con todo, admite que no es especialista en medicina reproductiva, ni bióloga, pero asegura que los científicos que dirige en Clonaid sí lo son. Ahora bien, como es habitual en esta secta, ni aporta identidades ni paradero ni métodos de trabajo. Los más escépticos creen, de hecho, que el anuncio de ayer es una mera estrategia publicitaria para ganar más seguidores y dinero.

La financiación de este grupo religioso, que dice contar con 40.000 seguidores en todo el mundo, ha constituido siempre una incógnita. Hace dos años la pareja formada por el ex parlamentario de Carolina del Norte Mark Hunt y su esposa Tracy les donó un millón de dólares con la esperanza de clonar a su hijo fallecido a los diez meses de una dolencia cardiaca. Con ese dinero, la secta montó un primer laboratorio clandestino en un antiguo instituto en la localidad de Nitro (Virginia). Pero el centro nunca llegó a funcionar. El afán de notoriedad de Boisselier, que incluso anunció en televisión sus intenciones de resurrección genética, llevó a la pareja a denunciar a los raelianos por fraude. Su hijo nunca nació y las autoridades cerraron poco después el laboratorio de Clonaid en Nitro y prohibieron a los raelianos seguir experimentando.

Pero Boisselier y su idolatrado Rael continuaron, no obstante, las investigaciones en laboratorios secretos. Ayudados por la propaganda obtenida con el escándalo de los Hunt iniciaron una intensa campaña y consiguieron ( o eso dijeron) la financiación de “100 nuevos clientes”, que, según la obispa, han pagado 200.000 dólares cada uno para ver cumplido su sueño clónico. Nadie, sin embargo, ha visto a esos supuestos clientes. Ni al resultado de la inversión.