SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ.  El País, París, 05/05/1985

Pierre B. es un niño francés de nueve años algo particular: viste una túnica azafranada, lleva el pelo cortado al rape, salvo un pequeño mechón, y saluda con las manos juntas a la altura del pecho. Es uno de los 100 alumnos del primer colegio! Krishna de Europa: un edificio antiguo, rodeado de 100 hectáreas de terreno, en pleno corazón de la Francia profunda, Lucay-Le-Maile, en la región de Indre. Medio millón de franceses, en su mayor parte menores de 30 años, está relacionado con sectas religiosas o seudofilosóficas, cifra que ha hecho tomar medidas a las autoridades francesas.

El primer paso ha sido un informe elaborado por el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Alain Vivien, que ha propuesto nueve medidas, entre ellas la clausura urgente del colegio Krishna.El fenómeno de las sectas religiosas apareció en Europa como un simple apéndice, algo folclórico, de un movimiento nacido en Estados Unidos. En los años setenta los europeos se sonreían al oír hablar de Moon, la Conciencia Trascendental o la Iglesia Scientológica. La sonrisa ha dejado paso a una mueca: las sectas compran palacios (los Moon quieren adquirir uno en Versalles y los Krishna ya poseen dos) y movilizan fuertes cantidades de dinero: la Iglesia Scientológica ha aceptado pagar al Gobierno francés más de 130 millones de pesetas en concepto de impuesto sobre beneficios. Y proliferan los incidentes con padres angustiados que se niegan a aceptar que su hijo o hija haya elegido voluntariamente trabajar 19 horas como un esclavo, sin seguros sociales, en beneficio de su admirado gurú.

Resulta difícil, sin embargo, traducir en leyes concretas esa nueva conciencia de que las sectas pueden ser peligrosas. Los adeptos son jóvenes, pero siempre mayores de 18 años, es decir, individuos con derecho a que se respeten sus creencias por más que éstas sean, a los ojos de la mayoría de sus semejantes, estupideces o aberraciones. Ningún país democrático ha osado hasta ahora lanzar una auténtica campaña antisectas. Todo lo más se han decidido a ejercer un mayor control financiero, lo cual parece insuficiente, aunque dé algunos resultados. El fundador de la Asociación para la Unificación del Cristianismo Mundial, el astuto coreano Sun Myong Mocin, cumple condena en una prisión federal norteamericana por evasión fiscal. Once dirigentes de la Iglesia Scientológica, entre ellos la tercera mujer del fundador, Ronald Hubbard, fueron encarcelados por espionaje industrial.

‘Juez de familia’

«Hay que evitar caer en la trampa de dar una definición abstracta de lo que es un secta», afirma Roger Ikor, presidente del Centro Francés de Documentación, Educación y Acción contra las Manipulaciones Mentales (CCMM). Ikor es un escritor, pren-fio Goncourt de 1955 por su novela Les eaux mêlées, que decidió hacer algo por su cuenta a raíz de la muerte de su hijo, miembro de una secta. Su centro aconseja a padres en dificultades y promueve una gran campaña de información en las escuelas y liceos. «No se trata de hablar de las sectas en general, sino de grupos concretos, con nombres y apellidos. Explicar cómo actúan, qué pretenden, cómo puede uno defenderse de ellas».

«El Informe V¡v¡en», prosigue Ikor, «es positivo, aunque algunas de las cosas que propone son diriciles de llevar a la práctica». La novedad más importante sería la creación de un juez de la familia al que puedan acudir los padres o familiares del adepto si creen que

su libertad de elección ha sido objeto de manipulación. El juez podría ordenar al joven o a la joven, pese a ser mayor de edad, que se separe durante un breve espacio de tiempo (un mes) de la secta para que, lejos de la influencia de sus maestros, recapacite. «La idea es buena», prosigue el presidente de CCMM, «pero complicada porque ¿cómo se evita que el adepto tenga contactos con la secta? El juez no puede obligar al joven a volver con su familia, puesto que se trata precisamente de alejarlo de cualquier tipo de presión para que elija libremente; tampoco puede recluírseles en ningún centro, porque son mayores de edad y no han cometido ningún delito».Según el Informe Vivien -que evita también dar una definición de secta y emitir juicios de valor sobre las creencias- existen en Francia unos 250 grupos seudorreligiosos o seudofilosóficos. «No creo que se deba hacer una clasificación por número de adeptos, sino en cuanto a nocividad», prosigue Ikor. «Hay grupos pequeños, como la Fraternidad Blanca Universal, fundada por un búlgaro, Ivanof, que es extremadamente peligrosa en el plano individual. La Asociación Internacional de Meditación Transcendental, por el contrario, no es violenta, pero supone un peligro social porque, partiendo de ejercicios de relajación que pueden estar bien, lleva progresivamente a un estado de idealismo absoluto, de rechazo del mundo exterior. Yo me he encontrado con centenares de seguidores del Maharishi Yogi, algunos de ellos incluso profesores de instituto o de universidad, que creen a pie juntillas en la levitación. No hay que subestimar la meditación transcendental. En el fondo actúa como un tranquilizante cuyo uso excesivo conduce a desarreglos mentales». Según las investigaciones de Ikor, la secta posee un canal de televisión en Los Ángeles, editoriales, grandes propiedades rurales en Estados Unidos y en la India, hoteles en Suiza, Reino Unido y Francia… Existen seguidores de la Meditación Transcendental en el Pentágono y en el Ejército israelí, en universidades, conservatorios, escuelas….

Alain Vivien asegura que no se trata de poner en marcha una política de represión de las sectas, sino simplemente de evitar el laxismo de que se ha hecho prueba hasta ahora. «Las sectas», afirma, «no son en muchos casos la expresión de la libertad moral, sino factores de manipulación que en ocasiones suscitan o agravan desequilibrios mentales».

Tanto Vivien como Ikor consideran, sin embargo, muy dificil mejorar la situación de los jóvenes que ya son miembros de sectas. El presidente del CCMM aconseja a los padres que intenten mantener por todos los medios una vía de contacto de su hijo o hija, que no pretendan convencerlos mediante una actitud de crítica permanente y que procuren evitar que la secta los envíe fuera del país. Roger Ikor, al igual que Alain Vivien, se pronuncia en contra de las técnicas dedesprogramación. «El Estado no tiene ningún derecho a salvar a sus ciudadanos en contra de su voluntad». En una democracia todo el mundo puede exigir que se respeten sus creencias por muy extrañas que parezcan. La Iglesia católica, por ejemplo, nunca ha reclamado una política de represión porque teme que en el fondo cualquier legislación antisecta pueda volverse contra ella.

Desinformación

«Lo más importante hoy día», explica Ikor, «es una buena campaña de información tanto para los padres como para los propios jóvenes, ya desde el liceo». Las sectas, en su mayor parte, se presentan bajo varios nombres distintos, que llevan a la confusión. El caso más conocido es el del famoso periodista francés Jean-François Revel, participante habitual en conferencias y coloquios internacionales, que un día se encontró en Seúl al lado de Moon, cuando creía que iba a participar en un seminario organizado por una asociación anticomunista denominada Causa.

El gusto por los viajes exóticos -gratis- y un cierto grado de imprudencia ha llevado a otros escritores, científicos u hombres públicos a realizar propaganda indirecta de sectas con las que conscientemente no se hubieran relacionado nunca.

«Con buena información, un control fiscal eficaz y la obligación de pagar seguros sociales por la gente que trabaja para ellos, así como una vigilancia especial sobre los grupos que rechazan la asistencia médica e imponen regímenes alimenticios aberrantes», explica Roger Ikor, «el porvenir de las sectas en Europa sería menos boyante». Si el informe Vivien se traduce en medidas concretas Francia habrá sido el primer país democrático en coger el toro por los cuernos.

Las siete ‘grandes’

 

Las principales sectas presentes en Europa occidental, según las investigaciones de Roger Ikor, son las siguientes:Niños de Dios (llamada ahora Familia del Amor). Creada por el norteamericano David Berg, fue disuelta por decreto en Francia en 1978 por estimar que practicaba una modalidad de prostitución juvenil.

Krishna. Los adeptos trabajan 19 horas diarias y repiten 1.728 veces al día su mantra. Se financia con el dinero que recogen sus seguidores en la calle.

Asociación para la Uniricación del Cristianismo Mundial (Moon). Es una de las sectas más poderosas del mundo occidental, cuya doctrina religiosa se mezcla con un violento y activo anticomunismo. Los adeptos inician la jornada con estas palabras: «Buenos días padre nuestro (Moon). Queremos darte todo el dinero que podamos para que puedas unir al rnundo».

Cooperativas de Vida Ecológica (Ecoovie). Creada por un canadiense de origen indio. Bajo la apariencia de una defensa de la naturaleza, propugna un vegetarianismo integral, el rechazo de todo tipo de asistencia médica, sexualidad comunitaria y trabajo sin herramientas. Según el CCMM practica una explotación implacable de sus adeptos, relacionada con la Universidad de la Paz.

Asociación Internacional de Meditación Transcendental. Dirigida por su santidad el Maharishi Yogi, se presenta como una especie de doctrina hinduista. En expansión en todo el mundo.

Nueva Acrópolis. Nació en Argentina, fundada por Jorge Livraga. Se presenta como un «centro de formación al servicio de la cultura y la educación, y en él se imparte una enseñanza superior basada en la tradición». Organización interna estrictamente jerarquizada, casi militar. Connotaciones fascistas.

Iglesia Scientológica. Fundada por un norteamericano, Ronald Hubbard, hoy día desaparecido. En 1978 Hubbard fue condenado en Francia a cuatro años de prisión por estafa.