La preocupación sobre la presencia de una secta budista se extiende en el Norte

The Journal (Reino Unido) , Gareth Walsh, 26.01.1999

Una secta budista objeto de diversas quejas de familias preocupadas, está tratando de fortalecer su presencia en el Norte.

Los seguidores de la Nueva Tradición Kadampa (NTK), que tiempo atrás fueron vinculados a denuncias de un complot que perseguía derrocar al Dalai Lama,  cuentan ya con una serie de propiedades en el Reino Unido, incluyendo dos grandes casas, una de ellas su sede central a la vez que domicilio  de su líder espiritual.

Los seguidores de la deidad Dorje Shugden fueron interrogados a propósito del brutal asesinato y la mutilación de uno de los más cercanos confidentes del ganador del Premio Nobel el Dalai Lama y otros dos monjes.

Y los miembros de la Nueva Tradición Kadampa (NTK) han sido también acusados ​​de tensionar las relaciones familiares debido a la misma exigencia de rápida adhesión al movimiento.

La NTK planea ahora abrir un nuevo centro residencial en Newcastle, Reino Unido. Además de la sede de la organización en una mansión de estilo neogótico en Ulverston, Cumbria, la NTK tiene establecido un centro residencial en Darlington, el condado de Durham, y en una mansión georgiana cerca de York.

El grupo ya ofrece clases o centros de enseñanza en 16 otros pueblos o ciudades del noreste del país, con planes para nuevas actividades en Hexham, Whitley Bay y North Tyneside.

Ian Howarth, del grupo de apoyo del Cult Information Center (http://www.cultinformation.org.uk/), dijo “hemos tenido quejas acerca de las actividades de la NTK y estamos muy preocupados por ellas”.

Al centro se han dirigido familiares y amigos de algunos miembros de la NTK, preocupados por cambios de personalidad a raíz de la entrada al grupo y las crecientes tensiones resultantes en las relaciones personales.

Igualmente, han expresado su preocupación acerca de la profundidad del compromiso con el grupo en un plazo relativamente corto de tiempo de contacto con la NTK, así como la oposición del grupo al Dalai Lama.

Se estima que la NTK es el grupo budista con  uno de los índices de crecimiento más rápidos del Reino Unido, teniendo en la actualidad más de 3.000 miembros y una editorial propia.

Jim Belither, secretario de la NTK, dice que su organización en conjunto no está involucrada en la controversia sobre Dorje Shugden, aunque admite que los miembros individuales lo hubieran podido estar.

“Las personas son libres de estar vinculadas; pero la organización no está involucrada”.

De las quejas que se dirigieron al Cult Information Center, Ian Howarth indica que “a veces la gente se puede entusiasmar demasiado acerca de la NTK, pero luego se esfuma ese entusiasmo y vuelven a la vida cotidiana. Es cierto que algunos se pasan, pero intentamos de fomentar que tengan una razonable visión a largo plazo”.

“No creo que las críticas se ven confirmadas cuando se miran de manera adecuada. No fomentamos la desintegración de las familias. Animamos a la gente para mantener el contacto con las familias. Nosotros decimos que se alteran la mente, porque creemos que todos los problemas surgen de la mente. Pero eso viene de los individuos, de su propio lado, no de lavarles el cerebro.”

Complot ofensivo

¿Fueron los monjes finalmente peones de un complot ofensivo? – Si fuera una novela de espionaje, excedería los límites de la credibilidad. Pero según indica Gareth Walsh, la realidad puede superar a la ficción en la historia de esta secta con sede en el Norte.

El centro de atención: el Priorato Conishead. Antes, un hogar para mineros de Durham; ahora, la base de Nueva Tradición Kadampa.

EN MEDIO DE bosques maduros, al final de un camino que atraviesa los pastos de Cumbria, está ubicado el Priorato Conishead.

Desde hace más de 20 años la antigua casa de mineros de Durham ha acogido a un residente poco habitual – el monje budista tibetano, Gueshe Kelsang Gyatso.

Desde la mansión, Nueva Tradición Kadampa (de la que Kelsang es el jefe espiritual) ha extendido su influencia en el Reino Unido con la puesta en marcha y la supervisión de centros residenciales para los adeptos; ahora está invirtiendo cientos de miles de libras en grupos en el extranjero.

Entre sus últimos objetivos se encuentra también Newcastle, donde la NTK espera abrir un centro permanente.

A un nivel externo, la organización parece ser un grupo marginal religioso cada vez más exitoso, que se centra en la insatisfacción espiritual de la sociedad materialista de los años 90 – aunque con algunos contratiempos en el camino.

Los activos totales de la NTK casi se duplicaron de £ 141.555 en 1993 a £ 228.663 en 1997. De un ingreso de alrededor de £ 367.042, el 65% se gastó en donaciones caritativas, gran parte destinadas a los  mismos centros NTK en el Reino Unido y el extranjero.

En su literatura, la NTK pide a los seguidores que den préstamos sin intereses, escrituras de garantía libres de impuestos o regalos de más de £ 250, e incluso ser incluidos en los testamentos de los seguidores. La compra de los centros NTK es facilitada en gran parte mediante el alquiler que pagan los residentes, para pagar de este modo las hipotecas.

A los partidarios de la NTK se les ha ofrecido, y han aceptado, más de £ 90.000 en donaciones del English Heritage para renovar su sede en Cumbria, aunque tan sólo se han pagado por el momento unas £ 15.718.

El Consejo del Distrito South Lakeland ya ha tomado medidas por trabajos no autorizados realizados en el Priorato, edificio listado como de Grado II dentro del regimen patrimonial. Aunque añaden que los propietarios están cumpliendo en estos momentos con la norma.

Sin embargo, a un nivel más interno, la NTK puede haber inadvertidamente entrado en un complot comunista que afecta a las vidas de millones de tibetanos.

A pesar de la tranquilidad del convento, renombrado el Centro Manjushri, no todo ha sido así en la tierra de Buda. Porque no sólo ha estado Kelsang en desacuerdo con el Dalai Lama, ganador del Premio Nobel y líder de los tibetanos exiliados por la invasión de su patria, sino que también – sin saberlo – puede haber sido manipulado por agentes chinos empeñados en sembrar el caos entre los seguidores del lama.

La polémica entre los dos santos varones estalló por la adoración de una deidad tibetana, con siglos de edad, llamado Dorje Shugden. El Dalai Lama insiste en que la adoración de Shugden es insensible, comercializada y perjudicial. Kelsang dice que el Dalai Lama está pisoteando los derechos humanos al tratar de prohibir una práctica religiosa importante.

Si la disputa se hubiera desarrollado en la India, sede del Gobierno del Tíbet en el exilio, a lo mejor hubiera ocupado muy poco espacio en la prensa occidental. No fue hasta que miembros de la NTK – budistas occidentales – tomaron las calles de Europa, que el cisma salió en las portadas.

Tras las manifestaciones de mayo del 1997, por fin el Dalai Lama entró en la refriega y criticó a los fieles de Dorje Shugden por rezar a la deidad para obtener éxito en los negocios.

La preocupación con respeto a los seguidores de Shugden aumentó después del sangriento asesinato de un amigo cercano del Dalai Lama, de 70 años de edad, Lobsang Gyatso, y dos jóvenes monjes, unos pocos cientos de metros de la casa del lama en el norte de la India.

Adeptos de Shugden en la India fueron interrogados acerca de los asesinatos, pero finalmente no se presentaron cargos.

La NTK dice que ha detenido su campaña contra el Dalai Lama. Pero el daño ya se ha hecho en el desarrollo de una trama política oculta, con la participación de miembros de la NTK.

Desde que China invadió el Tíbet hace más de 40 años y comenzó a inundar el país con una población china Han, el Dalai Lama ha desarrollado una imagen positiva de sí mismo en el Oeste, y así ha creado una espina clavada a Beijing y la necesidad urgente que el aparato de relaciones publicas chino lo desacredite.

En unos “documentos clasificados” que supuestamente se filtraron de una reunión del Gobierno de Beijing en 1993, y que se han difundido a través de Internet, los funcionarios chinos discuten la mejor manera de crear divisiones entre los seguidores del Dalai Lama como un medio importante de desestabilización.

El Gobierno tibetano en el exilio cree que los chinos están utilizando seguidores de Shugden con el fin de desestabilizar al Dalai Lama mediante la explotación de la escisión.

Un exiliado en el Reino Unido, dijo: “Sabemos que los chinos están animando a los partidarios de Shugden, tanto dentro como fuera de Tíbet, pero no tenemos ninguna prueba específica – sobre todo en Occidente – de cómo se financian.”

Sin embargo, en Cumbria, secretario de la NTK Jim Belither dice: “Pensamos que la práctica de Dorje Shugden es una práctica budista válida. No hay daño alguno en absoluto. Pero por razones que son un poco oscuras, el Dalai Lama está en contra […] debo decir que no estamos en oposición a él por lo general. De hecho, el Dalai Lama había prohibido la práctica, y apoyamos a la causa por las personas que lo practican en la India. Pero todo se hizo muy polémico y que hemos decidido abandonar nuestra participación. La mayoría de nuestra comunidad ya no está involucrada”.

“Practicantes tibetanos de Dorje Shugden de ninguna manera simpatizan con China.  Buscan la independencia del Tíbet como cualquier otro tibetano. Nosotros apoyaríamos totalmente la independencia del Tíbet”.

“Si esta controversia da fuerza a los chinos, ¿por qué el Dalai Lama inició una escisión con la prohibición de la práctica? ¿Cuál es la acción que le da el apoyo a China – su acción inicial, o la reacción a ella?”

[Traducción anónima. Adaptación al español, Miguel Perlado]